La luz peto de soledad que ciega y aísla, hielo y desierto.
Y el tiempo muerto del grito del eclipse cayendo como mortaja sobre el mundo.
Así estoy, grito sin eco, momificado por la profunda soledad de las estrellas y abriéndome a todas las galaxias, ya sin madre ha que devolver el grito de soledad que me destroza mientras espero disolverme en el último límite de un corazón que late aún y espera el grito del eclipse definitivo del hielo y el desierto.