Esta es la historia de un alma etérea que alguna vez se dio el lujo de pasear por el jardín dorado de la mansión mas sublime que jamás haya visto la humanidad. Todo era felicidad, nada estorbaba a esta volátil alma que se regodeaba día tras día y noche tras noche con las mieles de un paraíso encantador, pero como toda bella historia un día terminó
Tras un divino atardecer comenzó la tempestad, el cielo se puso gris, el roció se convirtió en un perturbador frío, los finos jazmines que embellecían el jardín se empezaron a marchitar y la protagonista de esta historia se tuvo que marchar.
Y así se fue, sin entender por que motivo se derrumbo su paraíso, sin saber por que el destino decidió ponerla contra las cuerdas, mientras ella vagaba, resignada, por la orilla de la laguna más sucia que encontró, un rayo de sol amago con aparecer, el alma se quedo inmóvil. Fue un segundo, tan solo un segundo de falsa felicidad, ahora todo el ambiente que la rodeaba volvía a estar como antes, feo, tedioso, insoportable, desgarrador.
Así fueron pasando los días que luego se convirtieron en semanas y mas tarde en meses, pero como toda fea historia un día terminó.
De repente un nuevo shock volvió a atacar a la bella y soñadora alma que vagaba sin rumbo. De un momento a otro el cielo se despejo, la fantasmagórica laguna se convirtió en un rosedal y el llanto del alma se logro disipar.
Nunca supe que fue lo que paso, simplemente el sol brillo denuevo y después de un largo meditar pude entender que hay cosas que jamás voy a entender, es por eso que el alma es así, viaja constantemente del paraíso al suburbio mas oscuro, del inframundo al mas allá.
No es mi alma la protagonista de historia y quizás la historia nunca existió pero hay almas perdidas que no saben donde ir y otras que jocosas disfrutan del sentir, será cuestión de tiempo para que cambien de lugar.
Toda bella historia siempre tiene un final, toda fea historia siempre tiene un final.
LUIS TORRE