Un Príncipe y una Estrella
De tantos príncipes, de pronto uno se quedó conmigo.
Era el príncipe soñado, el que estaba esperando.
Una persona especial, que sabía que en algún momento
Su dulzura, me conquistó, me sorprendió, me enamoró.
me transportó con sus tiernas palabras al oído,
diciéndome las cosas más bellas, que tal vez jamás hubiese escuchado.
Fue quien en instantes, me regaló una estrella
“El Lucero de la tarde”, y me cautivó.
Logró ocupar partecitas de mi vida sin esperarlo.
El amor fluye de repente y hay que dejarlo.
Esta persona llegó a mi vida e hizo que mi corazón volviese a
brillar, volviese a cabalgar de alegría, de pasión y de deseo.
Pero como en todo cuento de hadas, siempre está el lado
que se percibe y que no se quiere ver.
Los príncipes también necesitan que los escuchen, porque también sufren.
Y en su confesión, sentí que todas las estrellitas, se me caían encima.
Tenía la sensación de haber pasado por este ciclo y de repetirlo,
y yo enloquecía en un torbellino de lágrimas desesperadas,
cargadas de angustia y resignación.
No sé si es el principio, no sé si es el fin, sólo sé que me diste la
plenitud que la vida me debía.
Sentí la sinceridad, el respeto, la sabiduría y el amor de un
hombre sensible, que me necesita tanto como yo también.
Agradezco que hayas aparecido en mis días; gracias por
comprenderme, por saber llevarme con esa inteligencia y
con esa simpleza; por hacerme sonreír, por desnudar tu
Sólo eso, gracias…el tiempo, el amor, las palabras y esa
estrella y ese sol de cada tarde, serán los testigos de esta
Te amo y otra vez te digo gracias por mostrarme esa luz que