A Ramón.
Dedicado a la memoria de Ernesto “Che” Guevara.
Se ha oxidado la caca en tu letrina
y las sombras, fumado tu recuerdo.
Se han volado de ti las golondrinas
y ha quedado el vacío como un perro.
Una leche cortada en una silla,
una mueca de tu cuerpo en el colchón,
un tabaco arrepentido en la mesita
y una carta que firmaste con tu adiós.
Te veo en la inconciencia del otario,
te busco por que sigues necesario,
corsario de los pobres argentinos...
Vuelve a pelear, Ramón, aunque te mueras,*
contra el sórdido imperio y la miseria,
aunque caigas tu solo al lado mío.
*Citado de A.Z.