Historia De Ayer En Hoy
Por las noches salgo a caminar en esta ciudad diabética,
una prostituta indígena ejerce el cuerpo para agotar las hambres,
hambre de cariño, sed de amor, hambre de dinero,
sed de Dios.
Hay pocos coches en las avenidas,
y aparece de ayer su sociedad lacustre,
por peces y charales,
hoy transgénicos y pocos hospitales.
Es que tengo coágulos de sangre en mi sangre,
sangre muerta que osbtruye mi circulación,
me provoca ¡Oh Dioses Morenos! mirar hacia atrás,
y verme a mí, sentir que fui parte de otro todo.
Otro todo que no puede ser éste con sus cielos oscuros
contaminados; otro que no es el Dios milagroso que tanto respeto
sino un consejo de ancianos, dioses a semejanza del hombre;
otro, donde se le temía el poder sagrado, fértil, sabio, de la mujer, y hoy,
sabes qué, son culpables de todo lo que su tierna y grata inocencia
permiten: es la vida perpetua, existimos gracias a ellas...Otro, donde
se buscaba la respuesta en el cielo y no como en ésta,
que encontramos respuestas mirando hacia abajo.
Yo no lo sé que tan bueno sea esto o sea malo,
lo único que sé,
es que podemos rescatarlo.
Debemos cabar sobre el cemento hasta encontrar las chinampas,
regresar a nuestra tierra su tierra dorada,
y desde allí, tomando pulque, comiendo lo que la madre naturaleza nos ofrezca,
elevar una oración por la sangre coagulada que se interpone entre las
venas de la historia, y desde allí,
llegar aquí enamorados de nuestro pasado.
¿Por qué debe ser así?
que no ven que las raíces las está arrancando
las pezuñas de una fiera de piel cara y de dientes
que babean oro puro y en sus ojos
se desangra una falsa mirada,
que no ven que soy campesino, amo mi tierra,
la tierra que era mía y hoy brota
en las manos blancas de otro,
de otro que pertenece a ese otro todo que nos gobierna
Alzo mi puño y me caerán piedras,
levante mi voz y me cortarán la lengua,
arderé en mi propio exilio, y comeré pan y tristezas,
transgénicos compro yo,
es que no hay de otra, no hay semillas que nos vendan
no hay tierra que produzca,
por eso en vez de oz y machetes,
aviento alfileres poéticos a los corazones despiertos.
Por eso busco una salida a los laberintos de la vida,
por eso no encuentro cosas malas sólo
poesía.
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