Sin Dios celeste.
Sin Dios celeste.
El dios celeste
de aquella primavera
como la infancia
me vino a sorprender,
acobardados
quedamos en la mueca,
tu muda de sorpresa y
yo a metros de tu piel.
Y te me fuiste,
Gacela, nuevamente,
por perseguirte
me duele la razón,
se me idiotizan
las cartas fácilmente,
me lleva la corriente,
me caza el cazador.
Quizá el silencio
te acuna cuando duermes,
tal vez la brisa en
la mano del ladrón,
la que te enseña a
vivir cuando te mueres
y la que nunca muere
si no mueren los dos.
Nuestro quilombo
no acepta moralejas,
nuestro abogado
ayer nos despidió,
y la persona
que arregla tu cabeza,
cansado de este mundo
dos tiros se pegó.
Pero la casa,
siniestra, me reprocha.
En cada hueco
la forma de tu ser
y un disco viejo
repite una milonga,
me ahorca a contra punto,
me deja sin comer.
Por eso vuelvo
a rasgar como pantera,
sin dios celeste
a tu puerta marrón.
Aunque me agarre
la sombra en la vereda,
sentirte en la escalera
llorando a viva voz.
Sin dios celeste,
camino conmovido,
son tus vestigios
que no me dejan ver.
Escribo tanto
y no se lo que escribo,
la muerte hoy no ha venido,
me puso en tu pared.
|