Supongamos que tengo alma,
supongamos que tengo un cuerpo
al que le dejo las marcas de mis errores,
imaginemos por un instante,
que lo he perdido todo.
Dejemos de suponer
y hablemos francamente,
estoy realmente jodida,
sin un sueño en los bolsillos,
sin un trozo de esperanza
en la cajita musical
que regalaste,
para calmar mi demencia.
Si alguna vez estuviste,
tu presencia no se hizo notar,
pues estabas tan lejos
y tan ciego,
que no podías sentir,
por eso mismo
te fabricaste un campo de batalla,
en el que jugamos,
tu escondido detrás de una trinchera,
y yo dando la vida
para proteger tus sueños.
¿Qué más soledad que esta?
¿Cuánta más soledad
tendré que soportar?
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Sweetblood