Angel y Demonio
a Digo Padován
Poema de Oscar Portela
No el angel que nos guarda
Sino en el que nos posee en sueños
Y el que guardamos en vigilia.
El que bebe del vaso en que bebemos
Y duerme junto a nosotros
Y calienta con el húmedo aliento
Del placer la vigía en los campos
Del destino.
Es niño ángel y demonio.
Y en su hermosura que perturba
Y bendice, pero también maldice
Nuestras copas, si en ellas
No encontramos su hermosura,
( Porque desaparece con la fuga
Del tiempo y abandona nuestros sembradíos
Y no nos consolamos de su ausencia,
- Que es nuestra propia ausencia –
Y llamamos en sueños y acariciamos
Esas piernas y esa piel de avellana
Y consentimos en que viole nuestra paz
A costa de ser suyos
Y besar con los labios
Del deseo lo que no se repite
Pero vuelve en su cuerpo de niño y dios)
Habita un Daimón.
Y a ese demonio que nos consuela de
Nuestra propia soledad ante tanta belleza
Abandonada, Angélica y Perfecta,
Como la de todo niño
Escondido detrás de los espejos
De los sueños para darnos un alma
Nos entregamos para siempre.
Nos condenamos para siempre.
Oscar Portela
Tatuaje
poema de Oscar Portela
a Rex Pachuta el Delfín
En verdad eres solo desocultamiento
que enceguece por su hermosura
de primavera que se repite
en los almendros florecidos,
y es tu rostro de puresa y encanto
un adagio para poetas solitarios.
Oh joven Dios, oh Rex, me rindo ante
tus plantas y beso con pasión
inacabable la piel dorada
del tallo que florece
entre tus piernas solitario
y abre mares, solsticios,
haciendo amanecer un sol nuevo
en las vidas y tu boca
que es aurora de labios
como pétalos donde haces
amanecer toda pasión
mortal mirifica y sálvifica
De Cristal
A Drew Fuller
Poema de Oscar Portela
De cristal temeroso ante el espejo
de tu rostro mas puro que los aires
y los cerros nostálgicos y aguas
de deshielos etéreos,
temeroso de ti,
de tu mirada tan nostálgica
y bella y de tu boca
presea de los dioses
de codicia y el oval de las líneas
que rodean las luces
que surgen de tu frente
hecha de primaveras más arcaicas
que el deseo inspirado en lo aéreo
de la magia que brota
de aquel cincel
que buriló tu imagen.
Oh Drew
que habitas en las líneas de las sombras
más dulces de los bosques donde se
pierde la razón en ardentías
al cabo de imaginarte
como Pan desnudo
trepando el árbol
del misterio de la carne,
y de morder en sueños
el secreto que ocultas
en tus ojos de esmeralda y rubíes.
Ay, temeroso de ti
y de tu belleza
y ser la presa de tu falo insomne
para la eternidad de un éxtasis eterno.
Del éxtasis eterno
oculto en la mirada
que se fuga en segundos a la muerte
y vuelve eternamente a dar la vida.
¿Pues como no temblar
si de cristales fuimos hechos
ante el espejo que refleja
el frágil sueño del que fuimos creados?
¿Como no preguntarse
si eres aparición
fugas o el vano simulacro
De una ilusión que clama
por esa eternidad que tu
reflejas tránsfugas
como las líneas de tus pómulos?
De cristal es el sueño
de la vida que se enfrenta al espejo
donde la eternidad cae al abismo.
Y entonces vienes tú.
Torrentera de verdes y de trinos,
frágil como el deseo de los éxtasis
que conducen al bronce de lo eterno
que buscamos Oh Drew
Y que tu como brisa insaculada
pones en nuestros corazones
fríos, yertos, para decirnos algo.
Solo el astro fugaz de algún deseo
trae consigo eternidad terrena.


