Esquela
Esquela
La pluma dudó tibiamente entre la m y la b.
Cayó arrasando entre los clips y declinó su ayuda. El bolígrafo redondeó algunas esquinas sibilinamente y ajustó la comisura de las vocales.
Pero ya no era válida aquella esquela. Y se arrojó al pozo del olvido circundado por la pared de plástico gris continuo.
La tabla veteada de roble fue recubierta por otra hoja calcinada por tintes auríferos y las ideas recorrieron caminos de tinta sin rumbo ni destino.
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No hay ningún absurdo en aprender lo que se ignora.
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