POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
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DOSSIER:
“¿Sirve la poesía en el tercer milenio?”
OPINAN:
GRACIELA LICCIARDI
JULIO BEPRÉ
Nos sirvió, nos sirve y nos servirá
La Poesía, indudablemente, ha servido y servirá como una expresión artística de vocación totalizadora. En el siglo pasado nos encontrábamos con la poesía de la experiencia y la poesía de la reflexión. La primera lentamente iba desapareciendo por identificarla finalmente con la banalidad, lo conservador, acusada de connivencia con el poder, o como mero entretenimiento y displicencia y también por el ocultismo que la caracterizaba. La poesía de la reflexión o de la conciencia, nace como arte en el espacio de la resistencia, de la denuncia social que, aunque haya habido algunas vacilaciones en el lenguaje, luego se afirma en su total concepción de lo ético, lo estético y el realismo como herramienta de indagación, puesta en alerta y por ende el compromiso de basarse en la insubordinación al régimen consumista o al neoliberalismo y de, además, iluminar los rincones anestesiados de las clases de este mundo en caos.
Es decir se confrontan la poesía de la experiencia, que pasa a ser considerada trivial y de conformismo estético con la poesía de la reflexión en la que nuevos disparadores de creación artística rescatan el existencialismo, la realidad imperante, la intensificación hacia lo meditativo, donde aparecen, también, algunos excesos como el “realismo sucio” o el hiperrealismo o la poesía marginal, donde una clara manifestación de la injusticia y el sufrimiento de los seres humanos se pone en juego. Existe una refutación de los mecanismos mediáticos y propagandísticos, pudiendo, a través de esta poesía, recuperar la proximidad con el hombre común.
Es verdad que ha existido un gran hermetismo, poetas crípticos a los cuales accedían sólo una elite, que, con el correr del tiempo, se fueron desacralizando y hoy vemos innumerables grupos reunidos en torno a la Poesía.
Actualmente encontramos un porcentaje mucho más comprometido que tiempos atrás, dichos grupos han aumentado en número, no sé si en calidad y nos llevamos la sorpresa que, a través del medio cibernético existe una profusión de lugares de invitación a leer y escuchar poesía hasta llegar, muchas ocasiones, a realizarse el mismo día diez eventos diferentes en torno a la misma. También hay muchos más difundidores de poesía, esto es propagado en cantidades imposibles de controlar, como un estallido de intensa necesidad de tener contacto con los otros seres, aunque más no fuere por el intercambio de lecturas o de pequeños comentarios.
Todo este movimiento generado alrededor y con la Poesía no se genera tan espontáneamente con la narrativa, este es un producto más elaborado, más marketinero aunque no por ello menos comprometido.
La Poesía encierra en sí misma la libertad absoluta del decir, desde cualquier lugar, desde cualquier posición política, social, económica, cultural, histórica y existencial.
La Poesía actual y futura encierra una fuerza arrolladora que corre raudamente hacia los horizontes de la reflexión y la meditación, hacia la denuncia y la destilación del desgarro humano y espiritual, sólo los superficiales permanecen ajenos y lo seguirán haciendo en tanto no comprendan la verdadera esencia de la Poesía.
De manera que, a mi parecer, a la pregunta de si la Poesía sirve para el tercer milenio, mi respuesta sería la reformulación de la misma, es decir, preguntaría: Por qué en estos tiempos de desasosiego, de nuevas fórmulas de superficialidad atrapante, de ostentación de poder, de degradación del ser en su expresión interior, de discursos que quieran orientarnos a pensar en el dichoso consumismo, de falta de piedad o humildad en y hacia el hombre, no podríamos apelar a la Poesía y sus manifestaciones más fehacientes para “salvarnos”, aunque más no fuera por unos instantes cortos de nuestras vidas, y compartir con amigos, con pares, con seres sensibles que aman la Poesía, la expresión bella aunque a veces desgarradora de lo que encierra ella misma, a través de unos poemas, un vino, una sonrisa, un cafecito, cierta complicidad en querer ver el mundo diferente, saborearlo de a poco, o compartir el dolor, la pena o la angustia y saber que hay otros, como nosotros, que están deambulando, siempre en la búsqueda, no ociosa, sino intensa, feliz, optimista, impregnada de Poesía, para que en esos versos que leemos o escuchamos, en esas reuniones se respire vida, ganas de seguir adelante, aunque no sea rentable, pero en el espíritu, en la raíz del sentimiento se asuma como un fundamento del significante y el significado final de Poesía como medio de expresión para intentar llegar a la totalidad, al completo, al absoluto, a la esperanza, al renacer.
La Poesía nos invita, nos seduce, nos convoca, nos nutre, nos comprende, nos interpela, nos contiene, nos hace el amor en todas sus expresiones, nos sirvió, nos sirve y nos servirá en tanto en nuestro interior le sigamos dando cabida para que fructifique en él y seamos más felices.
Graciela Licciardi (1)
La poesía hoy y siempre
Roger Mounier afirmó que estamos inmersos en un momento cultural en el que existe un fenómeno de desplazamiento hacia la imagen, con una fuerte resistencia respecto de la palabra escrita, y esto resulta, sin duda, de la masificación a que nos ha llevado la exacerbación de la técnica. En el mejor de los casos nos encontramos con “leedores” y no con lectores, como lo distinguiera Pedro Salinas; se agrega a esto la incomunicación que aqueja a los habitantes de las grandes ciudades: nos conducimos como si fuéramos islas, y esta circunstancia se evidencia en el ámbito mismo de la vida cotidiana.
Frente a este panorama se presenta la incidencia liberadora de la poesía, pues gracias a ella puede lograrse una plenitud de sentido, junto a una mejor transformación y disposición de nuestras experiencias. Romano Guardini nos dice agudamente que la poesía no se propone nada, sino que “significa”; no quiere nada sino que “es”; vincula lo particular con lo universal, con la certeza de que a pesar de todo, el hombre de ésta (o de todas las épocas) no podrá prescindir jamás de la vida interior. La palabra poética es, precisamente, ese espacio constituido por un nosotros. Nos dice Pierre Emanuel: “Hablándote te escucho sin saber si soy yo el que habla o tú mismo el que habla a través de mí”. La poesía coopera, en definitiva, en el ejercicio del amor entre los seres.
Poesía y hombre son dos realidades que se corresponden íntimamente, puesto que hay poesía porque existe el hombre, y éste necesita de aquélla para enaltecer en mayor medida su existencia. No se trata de atribuir calidad poética a cualquier emoción, sentimiento o efusión momentánea o banal; la poesía implica la potenciación y proyección de lo humano hacia los valores más altos del espíritu.
Nuestra actual realidad es la de estar dentro de una sociedad consumista, superficial y nada solidaria. Las desigualdades son manifiestas: las tres cuartas partes de la población del mundo carecen de lo esencial, y esto no podrá revertirse sin una decidida adhesión a los valores morales más altos, aunque no debe ganarnos tampoco la agorería y el fatalismo. La poesía, como actividad espiritual que es, enaltece al hombre; ella se torna insoslayable por ser un medio y soporte prominente para sentir y conocer y, por tanto, auténtica causa de crecimiento interior. La poesía vuelve madura a la alegría y da justo alcance espiritual al dolor y ---insistimos--a nuestra relación con los demás seres.
Podríamos ahora preguntarnos si la poesía es útil en el mundo en que vivimos. Rotundamente no. La poesía, como la mística, la filosofía, el arte en general, nunca fueron útiles, pero siempre fueron valiosos. La misma ciencia no es útil en un sentido pragmático, pues sólo pretende desentrañar los secretos ínsitos en el universo y así lograr una explicación del mismo; la aplicación de sus conclusiones ya es dominio de la técnica, y ésta sí tiene el doble filo de servir al hombre o de deshumanizarlo.
El poeta, por tanto, no puede estar envanecido como tal ni encajado en la pura y superficial busca de notoriedad; debe ante todo sentirse comprometido por ello y, muchas veces, con renuncia de las bondades que quizá provee una existencia más ordinaria. Además la poesía no distrae ni es una suntuosidad del espíritu, sino un intento máximo para restituirle al hombre las excelencias quebrantadas por la civilización cuantitativa, mecánica y consumista, y de crearle otras nuevas posibilidades de crecimiento interior. El poeta es un indagador, un buscador, un equilibrista en una cuerda floja, alguien que sabe que deberá alejarse de cualquier canto de sirenas, que debe en cada momento avanzar para acrecentar y prodigar su nobleza. El poeta no debe ser un buen hombre sino un hombre bueno porque la poesía no es decoración sino destino.
Julio Bepré (2)
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(1) Nació en Buenos Aires en 1953. Libros publicados “Las palabras de la noche” (cuentos; 1996), “Nada es para siempre” (poemas; (2002), “más que nada en mi boca” (poemas; 2003), “Lágrima Hueca” (novela; 2006), “A cuerpo abierto” (poemas; 2006). Recibió la Faja de Honor de la SADE en 1997 por su libro de Cuentos “Las palabras de la noche”. Cuenta con numerosos Premios Nacionales e Internacionales. Ha participado de varias Antologías, Revistas Literarias con artículos y publicaciones de poesía y narrativa y es publicada en numerosos sitios culturales virtuales. Su novela “Lágrima hueca” ha obtenido una Distinción Honorífica del Fondo Nacional de las Artes. Ha participado de numerosos Congresos en diversos países. Ha escrito tres Obras de Teatro “La valija de los deseos”, “El sin nombre”y “Hace falta que te diga”. Ha escrito canciones autóctonas para el Coro Gualock (la flor de algodón en idioma quichua). Actualmente coordina junto a la Fundadora Cristina Pizarro el taller A.L.E.G.R.I.A (Agrupación Literaria de Escritura Grupal para la Revelación e Integración de los Afectos) .Pertenece a APOA (Asociación de Poetas Argentinos) , a Gente de Letras, al ILCH (Instituto Literario y Cultural Hispánico de California) y a la SEA (Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina) de gran acción Cultural. Reside en su ciudad natal.
(2) Nació en Córdoba, (Argentina) en 1945. Abogado. Fue docente en la UBA. y Secretario General de la desaparecida Fundación Argentina para la Poesía donde dirigió sus publicaciones. Integra varias antologías y ha colaborado en publicaciones del país y del exterior. Ha realizado distintas traducciones de poetas italianos del siglo XX y ha sido traducido a dicha lengua. Ha publicado los siguientes libros: “Año del inicio – El día y la advertencia” (1974), “Rastro de la proximidad” (1981), “Ráfaga o sueño” 1984), “Persistencia” (1985), “Nacer de olvido” (1988), “Demora en el mundo” (1990), “Antología breve” (1991), “El mar es una sed” (1992), “Palabra de mi boca” (1993), “No hay día sin noche” (1996), “Callejón de salida” (2000), “Antología breve” (Traducción al italiano de María Spagnuolo) – (Caserta, Italia, 2001), “Andante inmoderado” (2002), “Caducidad de la sombra” (2005), y “Arraigo inasible” (2007).Tiene obra ensayística, narrativa y crítica.
POEMANIA / DOSSIER
1/ ¿ Por qué escribir poesía en el siglo XXI? por Luis Benítez
2/ ¿Qué sobrevivirá? por Carlos Barbarito
3/ ¿Para qué sirve la poesía? por Fernando Sánchez Zinny
4/ La poesía, relámpago de percepción por Paulina Vinderman
¿Sirve de algo preguntárselo? por Néstor Groppa
El trabajo del artista por Marcelo di Marco
5/ Relevancia de la poesía en el siglo XXI por Juan Ruiz de Torres
Poesía en el tercer milenio por Simón Esain
6/ Voto por tres mil años más por Ricardo Costa
La poesía siempre será un vínculo por Gustavo Tisocco
La responsabilidad del poeta por Andrés Casanova
7/ Todo poema es un cuerpo vivo por Jorge Ariel Madrazo
Memoria, contramemoria, réplica o antídoto por Rafael Felipe Oteriño
8/ La poesía sirve para sentirse vivo por César Cantoni
Una revalorización total del discurso y sus componentes por Jaime I. Kozak
9/ No se puede detener eternamente lo que fuye por Rogelio Ramos Signes
10/ Nos sirvió, nos sirve y nos servirá por Graciela Licciardi
La poesía hoy y siempre por Julio Bepré
POEMANIA
…la manía del poema
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Piero De Vicari
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