|
Member
Miembro
Fecha de Ingreso: agosto-2007
Ubicación: bogota colombia
Mensajes: 32
|
mi ciudad
MI CIUDAD
Piezas opuestas en nuestra inmensa urbe,
Recuerdan...
Fábulas de recintos multiniveles,
con chimeneas, balcones,
mucamas y gendarmes
para servir a los señores.
Rodean sus moradas,
los verdes prados y cascadas,
cubiertas de árboles, flores,
y pájaros cantores.
Los sitios play :
la zona t, la zona G,
el parque de la 93 y sus entornos,
lujosos y costosos;
la candelaria con sus baluartes históricos,
la sabana al norte y sus peñas campestres.
No necesitan bibliotecas
consultan Internet.
No frecuentan los parques públicos,
tan solo van al club.
Sonríen todo el tiempo con suma educación,
y en el momento de exasperarse,
lo hacen con talante y en voz baja,
hincando hasta el fondo,
su espada blanca a los vasallos.
Y los vasallos con sus manos sudorosas
abordan Transmilenio,
se apean como pueden,
en buses y busetas,
alejándose de las calles espaciosas
que cada ves se estrechan más,
y ya no hay árboles, ni prados, ni flores,
tan solo cemento agrietado en los aceras,
pobladas de perros vagabundos, con premura de instinto
y montículos de basura por todos lados,
por que el camión no paso el lunes,
y hoy, se fue el agua, para completar;
¡ha! pero eso si,
el recibo puntualmente hay que pagar.
Las casas,
garitas de cerillas,
minúsculas y en obra negra,
o moles de concreto,
que albergan como albergues,
las multitudes familiares.
Aquí la gente grita,
se enberraca,
tiran la puerta,
y se escapan al café donde las putas,
o juegan tejo y rana,
jartando cerveza hasta embrutecer la conciencia.
Y los domingos con la prole,
en el chuzo de la esquina,
donde doña Maria,
engullen morcilla con papita criolla,
chunchullo, corazón,
y no puede faltar el chicharrón carnudo.
Y de paseo al Tunal
o al Simón Bolívar
A tirar pasto, a jugar futboll
o a echar cometa,
para tener contenta a la mujer
y a los canijos.
Pero cuando la plata se evapora...
Ni parque, ni morcilla
Tan solo,
aguapanela y pan no más.
Y en medio de los de los dos,
plebeyos y señores,
están los que son, y no son,
Los de corbata, los doctores.
Viven en barrios cucos,
reproducciones comprimidas de los castillos,
con celadores en la esquina ,
pero sin servidumbre.
Hay parques públicos
con resbaladores balancines y columpios,
donde juegan sus niños,
y pasean a sus canes .
Sus moradas inmaculadas,
las deben cuota a cuota,
a la corporación.
Sus hijos se ilustran,
Y coleccionan títulos,
gracias al I.C.T.E.X.
Utilizan las bibliotecas publicas,
Y los café Internet.
en temporada desembrina veranean en la costa
pagándolo durante el año,
en factibles porcentajes mensuales.
Se aferran como sanguijuelas,
buscando acariciar el suelo
de sus soberanos,
y les horroriza enormemente,
confundirse entre plebeyos y basallos.
Así su mundo de invención,
se instituye en hipotecas y aguante ,
pero siempre,
manteniendo el estilo adelante.
Los ultimaos ,los invisibles ,
sentados en los separadores de las vías publicas,
esperando treinta segundos de rebusque,
que les ofrece la luz roja del semáforo.
Se mueven como hormigas
ofreciendo la gafa, el Barney ,el periódico;
el chontaduro, el banano, la cocada.
“Le limpio el parabrisas parce,
le bailo, contorsiono
hasta piruetas doy y mimo soy”.
Y cantan en los buses,
hasta llegar a su pesebre,
de casas de cartón , lata, plástico,
de uno y mil muertos,
enfangados en lodo de sus calles
tapizadas de bazuco, marihuana ,
bóxer y alcohol.
El miedo y la violencia
son pan de cada día
y se come, hoy si...mañana no.
Pero todos,
sin excepción,
miran el mismo cielo azul profundo,
lavan su existencia con la lluvia fresca,
entibian sus pieles con el mismo sol ardiente,
respiran el aire juguetón que atraviesa la ciudad,
donde todos viven ,
y luego mueren,
sin poder,
de forma enigmática...
Alejarse nunca de allí.
|