Salvación
Siempre triste noche con tus ojeras,
silencio difuso de nubes y enredaderas.
Mujer que ocultas bajo tu alo el misterio
dejando escapar siempre, sin quererlo,
tu pura y violenta inocencia.
Flor con disfraz de rosa negra
en el carnaval de la difunta primavera.
Bello eco ahogado en un pozo vacío de sueños.
Ángel que propusiste dejar de ser ángel,
olvidar todo, pluma por pluma, invocación por invocación,
y te encerraste en tu alcoba a experimentar el dolor.
Crees estar mejor lejos de Dios,
opio de los pobres también llamado,
de existir tal vez se estará burlando,
de existir tal vez sea el que te detiene
para evitar que al fin seas de los lobos el bocado.
Tu alma es un fantasma con siete dardos,
pecados ajenos todos con estigmas de olvido.
El diablo siempre sabe a quien llama.
Aún, pequeña, puedes no dejarlo pasar.
(Dedicado para la linda niña que no quiere ser nombrada)
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