La llegada
Siempre dejaba algún recuerdo para demostrar la presencia femenina de mi habitación. Sus orines territoriales son cajas de pastillas anticonceptivas, aritos, hebillas, alguna bombacha, corpiños. Detalles, sutiles estandartes de dominio:”Si alguna perra entra en mi territorio mejor que se de por cadáver ya que podría ser peor, podría destetarla” La mujer que fue privada de sus senos es constante burla del resto de sus cohabitantes. Nunca más te volverán a observar, si lo sabré yo, a mí nunca me miraban, debe ser por eso que terminé de novia con el mamerto de Ricardo. Sola no iba a terminar nunca, mi aterradora pesadilla es resignarme a sentir por las mañanas un solo olor, el mío. Ahora sabes por qué dejo mis cosas en tu habitación, sabes también que es mejor que prepares una cajonera para mis bombachas y dejes de escribir esa basura, a menos que quieras ser un eunuco.
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