Llegada
Arrastrada al torbellino
de tus palabras lejanas
queriendo tenerlas cerca
de mi voz y de mi alma,
con los ojos entregados
a la oscuridad más blanca
con los brazos encontrados
en la esperanza hecha palmas,
con las rodillas hundidas
en el canal de mis ansias
ahogando tu nombre en grito
y el llanto en una guirnalda.
Así te espere esa tarde
Y cuando tus pasos sonaban
Agitaron con su danza
El vuelo de mis entrañas.
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