Relato Fantástico
Apocalipsis
Lo que estoy por contar carece de lógica, ya lo sé, pero eso no es algo que ahora me preocupe demasiado. En todo caso, lo que me aterra es la posible repetición de este fenómeno. No sé por dónde empezar simplemente porque desconozco el origen y la raíz de esto; es más, no sé si ha concluido o no. Pero vayamos a los hechos.
Esa noche, como varias otras noches, había tenido un sueño recurrente. No me extrañaba tanto el contenido del mismo como su realismo. Lo vívido que se volvía me inquietaba. Me encontraba formando parte de una civilización desconocida para mí y que se sumergía, producto de una catástrofe natural, en las profundidades del mar. Lo más grave era que, en el fondo, sabíamos de antemano nuestro Apocalipsis y lo esperábamos como un castigo, como una redención.
Cada noche me despertaba sobresaltado creyendo que me moría en dicho cataclismo, ya que podía sentir el agua inundando mis pulmones y me aferraba afiebrada e inútilmente a los objetos que me rodeaban para no claudicar; pero esta vez todo fue distinto, mejor dicho, fue peor…
Como las noches anteriores, me desperté producto de la pesadilla; pero en vez de estar en mi cama, me encontraba, desnudo, en una choza de un pueblo minúsculo del interior del Perú. Sí, ya lo sé, es difícil de creer, de asimilar, pero ¡es la verdad! De hecho, tanto fue el asombro de los pobladores que superaba el susto que yo mismo tenía.
Ahora estoy en un destacamento policial no lejos de ahí en donde nadie, por supuesto, cree mi historia. Es por eso que la escribo, para que, al menos, quede un testimonio documentado de mi experiencia. No sé si estoy loco o si estoy soñando. ¿Que cómo llegué hasta aquí? Ni yo me lo explico. Es como si la realidad tuviera un espesor y una complejidad que no logramos captar en absoluto. Lo único que sé es que temo dormir, temo soñar, temo no ser el mismo para cuando despierte…
Albert van Gogh
|