No tiene nombre.
Cobra de acero junto a la palidez
de tu secreto, la llave de tu vejez.
Sólido sabor de la sangre
por la que sin piedad asesinaste.
Llévate contigo mi querida muerte,
sin ser parca a tu merced,
el fin de esta noche
y el miedo de los días siguientes.
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Romina L Marcaletti
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