A veces es sólo un juego de palabras.
¿Cuántas veces debemos fallar hasta cobrar el sentido de la realidad? o mejor dicho ¿cuántas veces debemos sentir el fallo de la realidad? Si por casualidad la vida se presentara como una respuesta a la que accedemos ironicamente al estar muertos ¿qué sentido tiene vivir tan dormidos?. ¿Y si después de todo no hay nada? Entonces no hay respuestas.
A trevés del tiempo se conforma con el fallar de los fallos y se pierde la realidad. Quizás no se pierde, se transforma o se altera... aún asi deja de ser la misma. Siempre y cuando existe un ayer, la realidad se desfigura cada vez mas. El recuerdo es la escencia del cambio, uno cree lo que quiere creer y proyecta lo que cree que recuerda cambiadamente. Es por eso que nunca se llega a la meta con el deseo concretado, sino debería ser fácill echarle la culpa a la imposibiladad. La acostumbrada caprochisidad del querer eso y un poco más, tiene mas que la entera culpa. Y es una culpa totalmente injustificada, por lo menos la piedra en el camino la tiene: es una piedra grande, pesada, dura...en el maldito camino...¿y quién la pusó ahi? ahh jajaja...claro eso también es injustificable. La culpa la tiene ahora alguien que no sabemos quién es, de dónde salió, ni cómo es.. pero "debemos" creer que existen respuestas como: son tres en una, salio de un milagro y es como la luz. JA! ¿no es gracioso?
Al llorar o al amar, hasta cuando es el temor a odiar...se torna confuso al saber qué es por medio del aprendizaje, a tal punto que aprender confunde que odias el temor deamar por llorar ..después. Siempre es después, pues por qué nunca es antes? Podríamos durar un poco mas en felicidad, si la felicidad durara un poco menos lejos de uno.
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Romina L Marcaletti
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