Célula Padre.
Este caballero, ejemplo del oportunismo en comercio internacional, conquistada su obesa fortuna, anheló la idea de eludir la muerte. No faltó el equipo de genetistas, que ofrecidos los fondos, pudieron extraer los cromosomas de espermatozoides suyos y desarrollar dos clones casi idénticos: un macho -con los cromosomas de un espermatozoide X y otro Y-, y una hembra -con dos espermatozoides X-.
Ambos clones lograron desarrollarse como mellizos, en un vientre alquilado a una estudiante brasilera. Fueron educados por el adinerado 'padre' generador y aunque demostraron ser muy enfermizos, alcanzaron la pubertad y maduraron completamente.
Con los años lo inimaginable ocurrió incestuosamente: los alocados clones concibieron en prohibido retozo juvenil, un niño -felizmente sano- y fue menester seguir adelante con su crianza.
El opulento 'padre - abuelo - copia original' cenaba todas las noches, rodeado de dos rebeldes, sarcásticos y anarquistas jóvenes (como lo fue él, antaño) y un niñito calmo, obediente y respetuoso, (evidentemente el negativo de su ser) a quien aprendió a querer, percibiendo en su interior empero, que le caía antipático. Alguien le habló de genes recesivos que se tornan dominantes y caracteres personales genéticamente determinados; él no gustaba de fárrago científico y no prestó atención.
En una tarde de fines de diciembre, agotado y deprimido (pese o por su Prozec Plus consuetudinario), al conocer las pérdidas de una de sus empresas, la idea del suicido se apoderó de él. Súbitamente, no entendía el por qué pudo habérsele ocurrido prestar atención a su ego hipertrofiado y los experimentos de genética años atrás. No comprendía ni controlaba a sus insoportables hijos - clones mellizos - amantes y no soportaba a su nieto -copia suya en segunda edición- ¡intolerablemente diferente!
Con cierta legislación sobre bioética, antes de expirar no supo responderse: si sus hijos - clones, eran él mismo, al morir él, ¿seguía -en dos tercios- vivo?. Rezando su testamento que heredaba todo a sus hijos, no habiendo engendrado -ortodoxamente- a hijo alguno, ¿cómo se las arreglarían los tres descendientes-clones-hijos o nieto-?
Pero una vez muerto, no hay preocupación que valga. Y sí murió, en plenitud e irremediablemente. La muerte no hace distinción de clones, u originales.
.....
|