Hola querida Marta, no sabía de la existencia de las pavaditas uno, por lo que me remitiré, solamente, a comentar lo que en estas pavaditas existe y no en la continuidad que hubiera existido entre la una y la otra. Así pues, no podré decir como en la serie del Padrino que estuvo mejor la uno que la dos, aunque todo mundo diga lo contrario.
Empecemos con el apartado uno. Digamos que no me parece la idea de desentenderse del mood de los demás, y echar culpa del llanto del cielo a otros. Aunque, acà entre nos, antes, prefería los días cuando llovía, me provocaban una inexplicable felicidad. Creo que en cierta forma era una ocasión para desentenderme del sufrimiento de los demás, inconscientemente, tal vez.
Dos, creo que el más brillante a mis ignorantes ojos; el más emotivo, el que tiene más punch y pureza. Creo que de exisitir Orus, sería feliz de saber aquello que lo carga de energía.
Tres, no sé qué tanto le guste a su marido la analogía con el tren. Yo hubiera preferido un avión caza, un elefante hindú, o algo que no cargue tanta gente, solamente a su brillante dama. Quién sabe, pavadas mías.
Cuatro, será que soy muy dormilón y por eso no concuerdo del todo con este último. Muchas veces el sueño es lo que me da temple, tranquilidad y ánimos para seguir viviendo.
Como sea, muy bonito poema aforístico.
Hasta pronto amiga.
Un abrazo.
Atte. David
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