Y creer en el olvido
Sálvame.
Córtame las venas de un solo corte: tu olvido.
Qué culpa puedes tener tú si yo soy el suicida que no
te olvida.
Qué culpa puedes tener tú si el vagazo del amor
aún lo mastico entre mis dientes lleno de rabia y de coraje.
Qué culpa puede tener el medio donde deposité al amor
en un encierro lleno de vida pensando que era su molde.
Qué culpa puedes tener corazón si mi razón se quedó
en el manicomio y mi locura aún domina mi pasión.
Que culpa puede tener el mundo si la esencia del amor
es su dolor puro y la realidad un charco de éxtasis de
formidable horror.
Qué culpa tengo yo dios mío,
de caer de nuevo en el remordimiento
y creer en el olvido
y saberme olvidado
y creer en tu olvido
y saberme exiliado
y creer en el olvido
y saber que yo soy el olvido
y creer en el olvido de ella
y saberme desahuciado.
Y creer en la utopía
y creer en el olvido.
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Un mundo donde las palabras reproduzcan la vanidad consciente del pensamiento profundo. Un mundo donde la humanidad es arte, y el arte, oxígeno del pensar.
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