Fuera de las fallas dentro de la ortodoxia de la escritura, este escrito demuestra, en alguno de sus sectores, una frescura que muchos de los poemas de por aquí distan mucho tener. Me refiero a esa forma limpia, grandilocuente y megalómana con la que los niños ven al mundo, con esa forma destructora y creadora de su inconmesurable imaginación, esa que hace de los escarabajos un reflejo de otro mundo, esa que hace que los mares sean siempre nuevos.
Hasta pronto.
David V Estrada DeLaSerna.
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