Un perdedor ganó.
Un perdedor ganó.
Ese simple hecho lo separaba de la gloria, su gloria interna. El intentar descifrar cada detalle era necesario para que el error no forme parte de su fin. Y su tiempo él derrochó pretendiendo entender su mente y lo que provocaba tal terror.
Cerrando su percepción social ganó cierta concentración claro, también logró incontables barreras que, temporalmente, dificultaron su meta
¿La capacidad de un poder anormal era producto de su mente o de la realidad?. ¿La incomprensión humana hacia su persona era por la incapacidad humana o por su realidad inventada?.
Preguntas sin respuesta. Preguntas que él se planteaba y que nunca respondió. Tan sólo hipótesis formulaba ¿Pero eran importantes las respuestas o era mejor enfocarse en otras cosas más profundas?.
La realidad era una sola. Cómo se la mire, era y es, lo que la modifica. Lo que cada ser modifica. El pudo ver la realidad de la manera en que aquellos la veían pero nunca ellos pudieron hacer lo mismo.
Cumplió su meta. Llegó a lo que muchos seres humanos no. Lamentablemente sus preciadas capacidades, distintas a cualquiera conocida, fueron la causa de su destierro.
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