El temor de Jorgito
Súbitamente, ese ser oscuro detuvo por uno breve lapso los rayos catódicos que penetraban mis retinas. Ese instante de agudeza despertó de su invierno a mi real bestia, reprogramando los sentidos y afinando las frecuencias para poder identificar la precisa ubicación de aquel intruso. Lo pude oír a unos pocos metros, estaba ahí, bastante cerca mío, con el reiterado tintineo producido por sus dientes, o lo que parecían ser dientes. Los fotones estupidizantes levemente iluminaban mi ambiente y aquello no reflejaba absolutamente nada, de hecho parecía absorber todos los haces de luz. De un momento a otro, un rayo de luz por la intensidad me obligo a cerrar los ojos, cuando me pude acostumbrar a esa luminaria pude notar que aquello realizo un movimiento similar a una mueca soltando una siniestra risa, esa mueca reflejaba el chiste mas atemorizante de mi corta existencia-nunca se es lo suficientemente viejo para morir y mas cuando uno ese mismo día cumple 32 años-El muy hijo de puta se estaba riendo en mi rostro de gallina. Tremenda flacidez peneana producía ese ser insignificante riéndose en mi cara y en mi propio territorio. A la pregunta:¿donde se encuentra mi cromático cañón cuando uno lo necesita?, surgió la inmediata respuesta:¡un momento!, si todos los días a las 2100 horas limpio mi Betty Bop mientras miro "Libertad es un caño humeante". Por lo tanto mi rocinante con mira láser Bull Eye se encuentra cargada baja mi almohada. Ese ser todavía permanecía estático ahí con su estúpida mueca, así que justo cuando terminaba de activar el interruptor de la luz le apague su vida, inmediatamente después vi a mis amigos de "Sudaka go home association" que gritaban: ¡Feliz cumple...¡Pum! Mientras tanto yo gritaba y observaba la partida y desparramada por el piso dentadura postiza de mi abuela Barbara.
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