Faena de resistir
Enciendo la poesía con las últimas astillas de soledad.
Para comulgar con lo imposible.
Mientras, el mundo se incendia en mi horizonte,
me aferro al cielo de sus luces,
sostenido en el sudor de su universo.
Un sinfín de ojos y oídos taciturnos,
vuelo de golondrinas migratorias.
Hálito de una libre condena,
desafiando el paraíso.
El fuego es calor en la tribu.
Esperanza es poesía.
Esperanza, escéptica esperanza.
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Amigo, tienes un capital entre tus manos: la palabra, claro de tierra; el poema, alma de la tierra; la poesía, paso de la tierra.
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