Arrepentido
Lo encerrè en mi casa y salì. Si bien estaba aliviado porque el cese estaba cerca, no me sentìa capaz de matarlo aùn. Necesitaba algo màs. Algo.
Caminando sin pensar me encontrè en la puerta del bar en que solìamos tomar juntos. Entrè. Nadie pudo reconocerme con facilicidad ni dejar de mirarme con desconfianza una vez que poco a poco creìan ver a quien tiempo atràs ,y con mi ex compañero de viaje, màs de una vez tiñò de rojo las mesas del viejo bar. La mano que sostenìa la taza de cafè, mi propia mano, me devolvìa una tras otra las imagenes que representaban las no pocas cicatrices.
Una vez seguro de haber sido reconocido por todos, paguè y salì.
Ya me sentìa con màs coraje para deshacerme de el cautivo. Emprendì la vuelta a casa, no sin antes verla.
Pasè por el frente de su casa. Dudè en tocar a la puerta, y finalmente no lo hice. Huì como una cebra huye de un tigre, huì una vez màs. Pero èsta vez serìa distinto, el final de àquel estaba màs pròximo que nunca.
Sujetè bien fuerte el arma en mi bolsillo y corrì a casa.
Cuando llegue, cambie mi ropa por la que solìa usar con èl. Lo lleve al baño bruscamente y sin pensarlo saquè el arma, le apunte y disparè.
La fuerza del disparo me arrojò contra el inodoro. Se olìa polvora, tosiendo me levante. El espejo ya no devolvìa ninguna imagen.
__________________
Recuerda siempre que quien hace puede equivocarse; pero quien no hace ya està equivocado de movida
|