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Fecha de Ingreso: abril-2007
Ubicación: Buenos Aires
Mensajes: 19
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Mi primera publicaciòn
Lunes 7 de Agosto 10:45 me dispongo a entrar al Banco Rio sucursal 176 (eso lo aprendi hoy) para tramitar la reimpresiòn de una tarjeta de dèbito (tampoco sabìa que iba para eso, sino hubiese puesto cara de señor importante... Yo entre en actitud de "Soy una salame al que se le partiò su tarjeta el viernes"). Me acerco al orientador entendiendo que es un
laburo de mierda el que hace y que no tiene porque ser solidario con la pobre vieja que està atendiendo ya que Banco Rio se ha ocupado de quitar de su cerebro la palabra "comprensiòn" y otras que no vienen al caso.
Lo primero que me ocurre es que el gordo que tengo adelante me pisa mi pie izquierdo sin querer, y tambien sin saber que el sabado me hice mierda con una silla que se me cayo en el dedito chiquito de ese mismo pie. Obesa punterìa depositò todo el cebaceo peso de su pierna justo sobre èl: a lo que yo exclamè "Ay!!!!". El gordo se da vuelta y me mira con cara de pocos amigos diciendo algo ininteligible que yo decidi tomar como una disculpa porque era grandote. Finalmente despuès de ver como el orientador trata mal a una viejita, se mofa de una chica que pedìa requisitos para un crèdito y atiende con una sonrisa al gordo "pisòn"; veo que me hace esa seña tìpica que hacen los empleados que atienden pùblico (salvo yo que soy divino), me acerco y le digo textual "Hola, buen dìa..." automàticamente despues de la "a" de dìa bajo la cabeza, miro la pantalla y me dijo "DNI", a lo que yo respondi el nùmero y le di mi apellido y todas esas pajereadas. Recien despues de esto me pregunta què necesito (yo tenìa ganas de decirle pirmero que me devuelvas el saludo la concha de tu madre) a lo que respondì textual "Se rompiò mi tarjeta de dèbito el viernes y necesito una nueva, ademàs quiero sacar dinero de caja y creo que para eso me tenès que dar un numero de clave o algo asì" a lo que el me respondio que tomara asiento que ya me iban a llamar por mi apellido.
Yo, que estoy con el poder superior y dejè a satàn lejos de mi vida, me dirigi a la sala de espera. La primer sensaciòn que tuve cuando llegue fue la que alguna vez experimentamos todos cuando subimos al colectivo y vemos que matemàticamente estàn ocupados todos los asientos y vamos a ser el primer pasajero parado, y ademàs el ùnico, porque te das cuenta que nadie mas subiò detràs tuyo. Eso pasaba en la sala de espera. Cuando ya estaba decidido a vivir un lunes con la mala leche a todo motor, justo en ese instante se parò una chica (la que estaba màs buena, obvio, no se va a parar la vieja cachosa que no entendia nada) y se dirijiò a uno de los box de "Atenciòn personalizada" (Mi lectura con respecto a la "atenciòn personalizada"
es que tenès que estar contento de que te atienda un humano). El dìa se estaba transformando asì que me sentè en el banco del medio de uno de esos largos que son de tres sillas. Apenas me sentè, toda la gente que estaba esperando de antes comenzò a ser llamada desde distintos lugares a una velocidad increìble. Me dije "ves que sos un perejil, un pisotoncito, una tarjeta que se te rompio, un sentimiento de ser un nùmero y saber que te estàn garchando. Todo esto no te està dejando disfrutar el hecho de estar primero en algo, al menos en la espera. Sos el pròximo "tritri" ¡Ànimo!". Despues de decirme esto, sonreì. Y ahi se vino la noche, literalmente. Se sentò al lado mìo un muchacho nigeriano (despues me enterè) que vino hasta la sala acompañado por el orientador, ahora con una sonrisa de oreja a oreja y hablando un pèsimo inglès) y dos negros màs que con auriculares en las orejas y sobretodos a tono de su piel. Lo mire me acorde de un amigo que dice que nos tenemos que cruzar con los africanos y hacer nuevas razas que pueblen toda America (la concha de tu madre Dario) e intente comenzar una conversaciòn corta, ya que me estaban por llamar. Querìa sacarme una duda hacìa rato; asi que le pregunte porquè solo venìan los varones de Africa y no habìa chicas nigerianas que, un humilde quiosquero 24 horas como yo pudieramos probar, a lo que el muy descarado respodiò "jaja a la`argentina le gusta los negro jaja!". Me quedè mutis un segundo. Y en el segundo nùmero dos escucho una voz como de cuervo que dice "Namubanosecuanto" y el negro se para. Decido mirar en direcciòn a la voz y observo que de un box màs alejado que decìa "Victor Rocho - Gerente -" se acercaba un hombre con los ojos color billete y la baba colgando, que amamblemente invitaba al negro a que pase a su oficina. Me dì cuenta que mi primer lugar del que me contentaba era una ficciòn. Y para mayor desgracia mìa, escucho como el gerente le dice al oìdo, haciendose el amigo, "In my office, more comfortable"... La concha de tu madre. No. La reconcha de tu putìsima y enwaskada madre. Encima el negro tenìa olor a chivo.
Luego de este oscuro incidente, un mantra de respiraciòn oriental me puso en las alas del Señor nuevamente. Y, como cada vez que uno tiene fe, llego a la sala, hasta el momento sòlo ocupada por mì, una chica muy bonita con un cuerpo muy bonito, unos labios muy sugerentes y... UNA CARTERA CON LA BANDERA DE INGLATERRA!!!! ¿¿¿¿Pero nena que te pasa por la cabeza???? El unico lugar en el que se puede tener esa bandera es en el inodoro. Ahora se me ocurre un inodoro en el que uno cague sobre una bandera de inglaterra serìa genial. Estaba a punto de decirle algo, como aquella vez que vi una con la remera de "I Love Argentina", pero me detuvo la voz de Martin Lanfiuti - Miembro de atenciòn personalizada - llamando mi nombre.
Entrè al box de Martin (el me pidio que lo llame asì despues de que le dije "vieja" como diez veces), me sentè y saquè mi DNI antes de decir algo. Le comente mi problema, que necesitaba tramitar una nueva tarjeta y acà se empezò a pudrir el rancho. Me dijo que para pedir que me dieran una tarjeta nueva tenìa que llamar por telèfono al banco (ESTOY EN EL BANCO!!!!) y que para identificarme primero tenìa que hacer una clave (YO FUI CON EL DNI AL BANCO) y que recien ahi iban a empezar el tràmite. Tome aire y casi me intoxico porque la mina de la limpieza acababa de tirar Poett. Recupere el aire y le pregunte cuantos testigos necesitaba para poder sacar plata por la ventanilla, o si necesitaba que le acerque el resultado del ùltimo anàlisis que me hice por el colesterol, a lo que respondio "¡Ja!" y me fui para las cajas.
Habìa dos cajas, en una estaba Silvina Tibiletti, muy simpàtica, cantaba canciones, llamaba a los clientes por el nombre de pila, hacìa chistes, era linda, buenas tetas, el culo no se lo vi porque estaba sentada. A mi me atendio Sergio Serio.
A la una y media salì del banco. No pude sacar plata asì que les vendo mi historia por unos mangos... No estoy comiendo bien, sean buenos.
Ruben Hugo ®
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Recuerda siempre que quien hace puede equivocarse; pero quien no hace ya està equivocado de movida
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