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Los limites de la fotografía
Un ensayo desviado.
Me pregunto y me contesto: acerca de los límites expresivos de la Fotografía:
Siempre que salimos a sacar una foto buscamos ciertas cualidades. Ciertos climas, colores, movimientos, etc. Queramos o no, están estos infinitamente relacionados con el estado de ánimo o con lo que nos proponemos encontrar en cierto momento. Todo relacionado con una fuerte intuición de que hacer, donde tirar, desde donde. Inconcientemente muchas veces generamos imágenes divinas, climas inmejorables, fuertes e impactantes como nada que exista sobre la tierra y no sabemos como pasó.
Si bien este estado que nos lleva a cierto lugar, en cierta hora, con cierta luz, muchas veces se nos oculta a nosotros mismos y funciona de una guía omisa. Pocas veces sabemos exactamente como nos sentimos por dentro. Algunas veces los sentimientos al levantarse por la mañana son más fuertes y los podemos identificar. Otras mañanas simplemente nos levantamos confundidos y no reconocemos nuestro estado anímico, o mejor aún, ni siquiera nos interesa averiguarlo. (Otras mañanas ni siquiera nos levantamos.) Y siendo tan importante y determinante el estado por el que pasa un artista (en este caso un fotógrafo) en el momento de componer, de eliminar, de incluir, de iluminar. Incluso el momento en que se para ante una situación y la cree retratable, el mismo deseo de hacerla eterna y mediante ella dar a conocer su impacto ante esa escena. Ese deseo mismo esta determinado por un estado que, conciente o no, esta manejando nuestras decisiones.
Para no hacerlo tan difícil vamos a separar ahora el resultado final (la fotografía copiada) de la maquina y las decisiones como medio y el ejecutor, la persona, la mente, el fotógrafo.
Vamos a comenzar por la maquina. El medio.
Dependen de ésta, y de las decisiones técnicas que nos permite, el resultado final. Decidiendo entre una combinación de variables que determinan la estética de la foto, damos la luz, la intensidad, la textura, el clima que queremos. Es un mero y un gran elemento de expresión en si, pero no deja de ser una maquina que depende de un ejecutor que mida, decida y la haga funcionar.
Este medio, el fotógrafo, como decíamos anteriormente, depende de una cantidad de variables complejísimas que aún hoy en día (y creo yo jamás) podremos llegar a incluir en un libro. Este fotógrafo será el encargado de tomar las decisiones que le permite la cámara, encuadrar y disparar. Entonces tenemos dos polos que interactúan entre si. Se oponen en el sentido de la sensibilidad en cuanto a razonamiento y errores de cálculos. Pero uno no puede llegar la resultado final sin el otro. Pues si bien existen cámaras que son programadas para ciertas ocasiones, siempre esta la mano del que la programo y la misma decisión de variables que hacen al artista en este campo.
Ni la maquina podrá tirar una foto que sea realmente una foto sin la ayuda del fotógrafo que este tras ella. Ni el fotógrafo podrá fotografiar sin su maquina. Tenemos entonces el elemento frío, el elemento caliente, y su alta necesidad mutua.
Vamos a llamar el elemento frío a la cámara, por el simple hecho de que no depende de cambios anímicos para su funcionamiento. Por el simple hecho de que es una maquina. Y por otro lado denominar al artista, el elemento caliente de el resultado final. Seria entonces algo así:
E. FRIO + E. CALIENTE =R. FINAL
El elemento caliente estará, para ser objetivos, pendiente de esta variable infinita de situaciones mentales y anímicas que ahora no vamos a clasificar ni especificar. Encontramos entonces que dentro del resultado final tenemos que tomar en cuenta estos dos elementos. Uno físico y otro se podría decir químico.
Sabiendo ya esto que no resulta para nada complejo y que de hecho la mayoría de nosotros lo sabemos, vamos a pasar al resultado final, el que nos interesa entrevistar.
La pregunta para seguir será la siguiente, directa y simple: ¿Es la el resultado final (dejando de lado los retratos) un mensajero fiel de la mañana del fotógrafo? Y por segunda ¿se busca en la fotografía representarse uno anímicamente o simplemente prolongar momentos pasajeros?
Obviamente vamos a poner en claro que solo a esto me refiero. Y si bien se que hay muchas fotos que dan un estado de animo, me gustaría saber si es realmente el de el ejecutor directo de la foto. Me gustaría saber en que forma representa una foto al fotógrafo, cuando se trata de la complejidad de una mente.
Y sin cruzar este arte tan lindo con la psicología, ni meternos donde no nos corresponde, voy a permitirme una crítica hacia el (algo que tanto amo) sin esperar ningún reproche. Solo como un comentario.
Es que si me sentí frustrado alguna vez al ver una tira de contactos, fue porque en las imágenes que veía, no me sentía representado. Al menos en mis estados, tantos diferentes, por los que paso en un día. No veía representado nada que tuviese que ver con lo que quería decir. Sino más bien como un ensayo improvisado acerca de lo linda que puede ser una imagen. Unos soldados caminando hacia la montaña, una mujer con ganas de besar, etc. Pero en nada me sentía presente, no veía alguna imagen que demostrara lo que sentía. Y si bien habían fotos que me encantaron, por lo que representaba la foto en si. Me di cuenta que es la dificultad mas grande en la fotografía, representar lo que uno siente en un momento determinado.
Dependemos cada vez y siempre de los elementos que tenemos adelante. Dependemos de lo que encontremos dentro de lo que buscamos. Y si bien reside en nuestra forma de retratar, en nuestra perspectiva (que es la que habla en fin), muchas veces estos elementos resultan insignificantes, vacíos, o un poco insuficientes para expresarnos. Y que el que diga que lo importante es la foto en si, el que diga que el resultado final debe estar desprendido y no debe estar involucrado ese elemento caliente que es el fotógrafo, calle.
Pues es en este problema, que al menos a mi me atañe, que encuentro lo complementario de las artes para la expresión. Y la insuficiencia y el campo real que ocupa la fotografía. Que si bien es basto y mágico, no ocupa ciertas necesidades expresivas que padecemos por ser humanos.
El caso del cine. La puesta en escena.
Otro descubrimiento, a raíz del anterior, se dio cerca del fin del siglo XIV. Algo tan mágico e increíble, fantasioso e insuperable (para ese entonces) como el cine. La proyección de las imágenes en movimiento. El anhelo del burgués, de conservar viva su memoria gloriosa, se convirtió con los años en un medio mas de expresión artística.
Con la posibilidad de proyectar en un principio 16 fotogramas por segundo, se podía ver el movimiento de una persona o un cuerpo tomado hace días, meses o años. Era esta maquina capaz de registrar imágenes por un tiempo considerable, haciendo posible la composición prolongada de una situación. Se tomó rápidamente en el mundo artístico como algo que podría dar artista una capacidad terrible, ilimitada de expresión. Y aunque aún no existía el sonido, aún así se creía.
Se comenzó entonces a pensar en el teatro. Y utilizando los mismos medios se llevaron obras al cine, en un principio para inmortalizarlas. Había anhelos de eternizar las operas, los bailes mas gloriosos, los momentos mas tensos y tristes de una ciudad. Estos medios de los cuales hablamos son los de la puesta en escena. La composición voluntaria y calculada de los elementos, ya sean actorales, de iluminación, de decorados, etc. Se tomo como un medio de expresión casi tan amplio como la vida misma, aun sabiendo sus limitaciones. Y fueron momentos mágicos, de glamour, de tristeza, de guerras sinfín, ambiciones, industria y codicia. Que en su conjunto le quitaron mucho de lo que se pensaba que era en su inicio.
Pero dejando de lado su historia, y enfocándonos en el método de composición que utiliza hasta hoy en día el cine de ficción, ¿descubrimos que?, realmente no descubrimos nada, pero al menos podemos advertir un juego, una interacción entre dos artes que hasta su momento se encontraban separadas.
El drama, el teatro, la literatura (todas estas como un conjunto necesario) con la fotografía de alta velocidad. ¿Se encontró entonces el fotógrafo más cómodo al ver que podía conjugar ciertos elementos y dar una expresión más amplia a sus obras? Puede ser. Pero con el tiempo reconoció que así como había pedido la puesta en escena, perdió el vagar. Perdió la espontaneidad, el instante que movía mareas. Decidió y se dio vuelta indiferente, al menos por un tiempo dejo la quietud de la fotografía de lado.
Sin darse cuenta de que en lo nuevo había un complemento, sin darse cuenta que de la única forma que podría alguna vez encontrar la máxima expresión, seria abarcando todas sus formas.
Y aun así cuando lo hizo, y la pasión lo llevo fuera del ensayo, se dio cuenta de que aún y por suerte, existe un vacío que n abarca ningún arte. Que por suerte manejamos lenguajes que no tienen medio artístico por el cual siquiera imitarse. Y dejando de lado esta confusion, me respondo a mi mismo, me encuentro tranquilo. Sigo con mis fotos y dejo de lado mi frustración, pues esos sentimientos por algún otro lado desagotan. Como dijo Gorgio Mengis en su único poema sobre el amor: Es necesario, Tu lenguaje es suficiente.”
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Agustin Pastor K
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