Fuera del final, un tanto común, de la sensual boca que besó lo prohibido, este es, a mí parecer, uno de los mejores escritos que he leído de sus floridas manos y de su tórrido sentimiento. Carámba, qué forma de meter los tachos en la cancha, esa frase con la que abre es vibrante, trepidante, abrumadora. Felicidades tardías por este brillante y evocador escrito amiga mía.
Atte.
David V. Estrada DeLaSerna
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