Psicopatología del foro cotidiano
En 1904, Sigmund Freud publicaba por primera vez su obra "Psicopatologia de la vida cotidiana". Desde ese histórico texto y la popularización del psicoanálisis, se publicaron incontables ensayos, tratados, bosquejos y mas de un mamarracho como este, refiriéndose a la psicopatología de la vida onírica, de la comunicación, de la cama, la alimentación, del arte gráfico, de la sexualidad, hábitos higiénicos y en fin, cuanta actividad humana es posible emprender.
Mas de una década de participación en foros virtuales, me permiten esbozar una hipótesis por demás simplista, pero difícil de validar: las virtudes, defectos y patologías características del humano montado (bien, mal, cómodamente o a punto de caer) en la tercera ola, se manifiestan marcadamente en estos peculiares nichos comunicacionales de la sociedad global, llamados foros literarios. (El tema se hace escabroso o mas interesante si consideramos las salas de chat, mas eso podría corresponder a otro momento de reflexión).
Al amparo de los nicks, el anonimato, las distancias, los convencionalismos surgidos espontáneamente, la supuesta presencia de moderadores, propietarios y las características de cada una de las personalidades que se lanzan a los foros, vemos surgir y manifestarse seres tiernos, inclinados a compartir, intercambiar ideas y construir experiencias de crecimiento personal; encontramos a inquietos aficionados a la literatura que con la mejor buena voluntad, ensayan con dos docenas de letras construir con sus sentimientos, incontables obras de diferente género, calidad y potencial estético.
Como no podía ser de otro modo, abundan en los foros (igual que en toda sociedad actual) personas que arrastran o cargan una o mas psicopatologías (entendamos psicopatología en este caso, como cualquier anomalía seria en el comportamiento adaptativo intra e interpersonal). De pronto el homosexual (reprimido o no) encuentra un medio sustitutivo de satisfacción de sus deseos y presumiendo de una feminidad (o masculinidad) reprimida se dedica a pretender ser lo que la naturaleza y la socialización no le permitieron. El maniático con delirios de grandeza se hace propaganda altisonante y presume de crítico literario eximio, de literato consagrado, de millonario aburrido. Mas de un depresivo grave dejó en un foro su postrer carta de insulto y desahogo antes de cancelar su suscripción al club de los vivos sufrientes. Algún esquizofrénico paranoide aprovecha los foros para desarrollar sus referencialidades con escritos de muerte, pérdida, sangre abundante y vómitos de diverso sabor y aroma. No faltan quienes acosados por el alcoholismo u otra adicción, encuentran en los foros un recurso para discurrir sus delirios y descubrir que a alguien ¡hasta pueden agradarle!. Se percibe fácilmente a mas de un pedófilo repugnante que no duda en proyectar sus distorsionadas ideas en producciones de esencia enferma. Quien sabe cuantos psicópatas graves ejecutan serias agresiones virtuales a eventuales navegantes y se las arreglaron para que les lleguen a dedicar un poema o hasta se inspiren en sus torcidas ideas para redactar prosa variada (no suelen faltar sadistas para innumerables masoquistas).
Y debo acabar en este punto, por que me indican que llegó la hora de mi electroshock diario, espero poder seguir compartiendo con Uds. en unas horas más, cuando se disipen los efectos agotadores de cientos de voltios de bajo amperaje y el anticontractivo que ya se apresta a inyectarme la enfermera.
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