el error de amarte
El error de amarte,
no fue el quisquilloso movimiento de
mi vientre al hablarte por primera vez,
no fue cuando cogí el anillo y dije sí,
no,
no fue tampoco cuando asaltamos nuestros
sexos con armas finas de sexo alcancía,
ni tampoco cuando escupiste tus razones
sobre mí,
mucho menos cuando saliste de la casa,
con la maldición entre los labios.
El error de amarte creí que eran dos:
te quedaste, perdí
te fuiste, perdí.
El error de amarte, en verdad, fue solo uno
y ese uno fue único e indivisible,
fue el momento en que
te hablé de horas extras
de oficina
cuando buscaba algo de libertad
perdida,
en las grandes olas de la mentira.
El error no fue el amor,
si no la inmadurez de mi dolor.
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Un mundo donde las palabras reproduzcan la vanidad consciente del pensamiento profundo. Un mundo donde la humanidad es arte, y el arte, oxígeno del pensar.
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