¡MERDRE!
Cae sobre el almanaque
una ilusión resquebrajada
precipitada.
Resiste la indiferencia.
Voluntaria,
Imaginaria.
Baja la mirada de que se vale
para caer vencida.
Más digna de haber sido
la que elegí.
A encontrarla desparecida
he de llegar abatido,
junto al signo de la vida
que le di.
Y ahora que no estas,
te amaré no obstante desconocida,
en cada palabra legada,
palpitando al resto de mis días.
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