O a caso
Escuetas lágrimas,
expanden de esos ojos,
acarician las mejillas,
reposando en sus labios,
que susurran lo intangible.
Un aliento de dolor,
aprieta el gatillo de mis versos.
Se acerca lánguido el poeta,
observa la figura.
No es suicidio ni homicidio,
solo el ocaso,
por tanta sinceridad.
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