A decir verdad, el que más conozco es a uno creado por Juan Ramón Biedma, para una novela llamada El imán y la brújula. Creo que este señor toma de la novela policiaca y detectivesca, esa parte de contrapunto heróico y la tamiza con una goticidad y real visceralidad bárbara. Sencillamente genial y altamente recomendable, si es que les gusta la magia, la miseria humana, un supuesto asesino en serie, un coleccionista de artículos mortuorios de algunos santos, y muchos personajes realmente complejos.
Por cierto, tomaré en cuenta a Hércules Poirot para próximas lecturas.