Ella salió de su refugio-escondite-cueva apostado en una vieja cabina telefónica en desuso al amanecer. Apresuró el paso, varias cuadras la separaban de su objetivo. Observó detenidamente la entrada de la casa y suspiró. Conocía el movimiento matinal pero igual tomó los recaudos necesarios. Con un rápido movimiento agitó la vara y enganchó el periódico, feliz. Corrió como el viento y desapareció en la niebla matinal. Cada mañana, un diario hurtado de una casa nueva, cuidadosamente seleccionada. No podría repetir la operación más de dos o tres veces, y a intervalos determinados sino corría el riesgo de ser descubierta...
Devoró los titulares del periódico con goloso deleite. Paseó por la contratapa y se aventuró en su interior. Esas noticias, tan lejanas para ella, la acercaban a un mundo inmediato pero distante. Lunes, 3 de agosto de... leyó. ¿Ya era lunes? Debía apresurarse si quería conseguir algo que comer hoy...
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Eso me surgió cuando leí el título del tema. Recuerdos, anécdotas... tantas cosas. ¿Por qué robaría yo periódicos? Uhm... Tengo varias respuestas pero en otra oportunidad, tal vez, las escriba.
Me encantó el título: Muy sugestivo y provocador...
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