
Cualquier dibujo animado, por más inocente que parezca y si se le busca la quinta pata, puede parecer ofensivo o de doble sentido. Criaturas tan inocentes como "Los Pitufos" pueden despertar sospechas: 200 aldeanitos azules, conviviendo todos juntos en sus cabañitas y una sola criatura de sexo femenimo (La Pitufina).
Pero entre 1928 y 1950 Estados Unidos estrenó decenas de dibujos animados claramente ofensivos. Walt Disney, Warner Bros, Metro-Goldwyn-Mayer, Merrie Melodies, Looney Tunes y otras crearon historietas y dibujos animados donde se ridiculizaba directamente a negros, judíos, homosexuales, árabes, sureños, canadienses, enfermos mentales, italianos, hispanos, asiáticos, indios, rusos y esquimales. En ese momento estos dibujos pasaron inadvertidos y nadie objetó su proyección.
Sin embargo, muchos padres de familia pusieron el grito en el cielo con otros episodios que resultaban "moralmente inaceptables" por hacer la más mínima referencia al alcohol, el adulterio, tetas, tabaco, travestismo, suicidios (el pato Lucas disparándose por error con la escopeta), juguetes sexuales (una aspiradora que se pega al culo de la Mammy de Tom & Jerry) o patitos que nacían de los huevos en una retorcida alusión al streap tease.
A partir de la década del 90, muchos de estos dibujos fueron prohibidos para su televisación, e incluso para la venta y se perdieron para siempre. Algunos de ellos víctimas de algún crítico suceptible y de la sensibilería general.