NEVERMIND - 1991
1) Smells Like Teen Spirit; 2) In Bloom; 3) Come As You Are; 4) Breed; 5) Lithium; 6) Polly; 7) Territorial Pissings; 8) Drain You; 9) Lounge Act; 10) Stayaway; 11) On A Plain; 12) Something In The Way.
Mejor canción: Polly
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Es un clásico. Nos guste o no, Nevermind es un clásico. Es el álbum que apareció en el momento indicado, con la música indicada y la actitud indicada; el álbum que atestó un golpe contundente en la escena musical (seguramente sin proponérselo, tal como suele ocurrir con este tipo de fenómenos), dejando una rúbrica tan profunda, tan radical que, no importa cuánto nos guste o no esta música, permanecerá siempre inscripto como una bisagra ineludible en la historia del rock and roll. Es, diría yo, el clásico instantáneo de los 90's por definición. Lo irónico es que, para ser una cosa tan trascendental, la revolución que ofrece en lo puramente musical es casi nula, y eso es lo que dificulta una explicación coherente de por qué tanto alboroto, por qué tanta mística, por qué tanta vaca sagrada. Puede ser, dirá alguno, un discazo muy bien hecho, pero muchos otros también lo son y no los conoce ni el loro. Esto es algo más; es un ícono, un universal, un monolito. Un Sgt. Pepper's, un Dark Side, un Joshua Tree, uno de esos monstruitos.
Hay dos o tres cosas que, así nomás, me permiten más o menos comprender porqué un disco como este pegó tanto. Con Nevermind Kurt Cobain encontró la sintonía perfecta con una nueva generación de adolescentes perdidos, incomprendidos, aislados, fagocitados por un mundo crecientemente hostil, demasiado grande, frío y oscuro; por una vida sin más sentido que un "potlatch" de consumismo, violencia y drogas; tipos marcados por una una terrible incapacidad para comunicarse con su sociedad y por el consiguiente sentimiento de auto-aversión. La Generación X del "teen-angst", del "I'm a creep", de los globalizados 90's, del alienado portal hacia el siglo XXI. Tengo la impresión de que Ok Computer (rival supremo de Nevermind en cuanto a vacas sagradas noventeras se refiere) trascendió en parte por tratar los mismos leit-motivs. Pero mientras aquella obra de Radiohead es más bien un retrato adulto y cerebral inyectado con una especie de anestesia tecnológica, Nevermind es un aullido. Un aullido visceral, adolescente, de furia, a flor de piel, con verrugas y sangre, desesperado. Todos esos pendejos de 15 años, que odiaban el mundo tanto como a ellos mismos, no tenían en la música ninguna voz que expresara y canalizara su temor... ¿Qué iban a escuchar? ¿Pink Floyd? ¿U2? ¿Guns And Roses? ¿Crosby, Stills & Nash? Nah. Entonces Kurt Cobain apareció justo con esas inquietudes, con esas expresiones autobiográficas de una mente atormentada y ¡BANG! Fantástico, eso es lo que la naciente camada de la naciente década estaba sufriendo. A comprar entonces.
Y compraron. Compraron mucho. Y el negocio de las discográficas, tomando nota cuidadosamente del asunto, entendió de pronto que podía reciclar y empaquetar el teen-angst de Nevermind en diferentes envases y hacer fortunas con todo eso. Y claro, fue EL fenómeno comercial de la década. Si algún yugo le pesa a este álbum, es el de haber pavimentado la autopista para que una inmensa pila de basura insoportable invadiera la década como una plaga. Así, durante años (y aún hasta hoy) nos tuvimos que tragar a incontables patrullas de payasos sin talento alguno, inventados por las empresas, haciendo "Rock-Alternativo-Para-Adolescentes-Frustrados" (Korn, Linkin Park, Sum 41, Good Charlotte, Creed... hay demasiados) que si Nirvana no la hubiera pegado, nunca habrían exsistido. Ahora bien, también hay que tener en cuenta que sin Nevermind, el mundo difícilmente se habría familiarizado con el rico movimiento underground de los ochentas, y todavía estaríamos pensando que en esa década solo hubo hair-metal y dance-pop. De hecho, si algo socialmente beneficioso hizo Nirvana fue bajar de un hondazo a casi todos esos grupos metaleros ochentosos HORRIBLES y bueno... Hay que aplaudirlos hasta que duelan las manos por eso. Pero acabar con una basura para promover otra igualmente terrible no es en realidad ningún mérito: el verdadero legado de Nirvana fue el haber abierto las puertas del reconocimiento público a bandas muy decentes, y hasta mejores, como Alice In Chains, Soundgarden y Pearl Jam, así como haber rescatado del olvido a sus padres de los 80's: The Pixies, The Replacements, Hüsker Dü, Meat Puppets y muchos otros pioneros ocultos. El grunge, como casi todo, tuvo sus buenas cosas y sus malas cosas. Por las dos habrá que señalar a Nevermind, supongo.
Pero vamos al grano. Nevermind no me gusta. O mejor dicho, me gusta MUY poco. Entiendo muy bien por qué fue grande, lo traté de explicar en los párrafos previos, pero cuando me siento a escucharlo me aburro hasta las lágrimas. Siempre. ¿Por qué? Muy sencillo: en lo musical se me hace un disco sin atractivo. Es plano, ruidoso, repetitivo, unidimensional, falto de ideas... Debo reconocer, eso sí, que suena a gloria en comparación con muchos de sus imitadores (salvo excepciones como los Smashing Pumpkins, que son claramente superiores), pero digamos que no me entuasiasma gran cosa la idea. Es que ya desde el vamos este tipo de música no tiene mucho que ver con mis gustos. Un disco donde lo único que hay son guitarras abrasivas y feas que casi no varían el tono, y que encima apela todo el tiempo a la dinámica suave / fuerte de una forma tan predecible, no tiene ninguna posibilidad de convertirse en santo de mi devoción, por más voluntad que ponga. Es verdad que algunas melodías llaman la atención, que algunos riffeos superan la media, que hay ciertos momentos de sutileza y todo eso, pero no sé; necesito algo más INTERESANTE que el mismo flaco gritando las siempre las mismas cosas sobre un riffeo sucio. Si vas a ser gritón y ruidoso, ok, fenómeno Kurt, pero hacé algo copado cada tanto, algo inesperado, algo diferente, algo en otro nivel, algo que sorprenda un poco. No te pido que seas virtuoso, pero morder no es solamente tocar a full y gritar a full sin nunca parar el carro y ver qué corno estás haciendo. Bah, eso es lo que pienso.
Pero, sin dudas, lo que más me aleja de Nevermind es que me importan un pito los gimoteos lastimosos de Cobain. Nunca fui ESE adolescente a punto de suicidarse al que apelan, nunca entendí bien qué diablos es es el famoso "teen-angst" y la verdad nunca le dí mucha bola. Con esto no quiero decir que yo sea un adolescente feliz y normal que tiene la vida solucionada (De hecho, ya ni soy adolescente), pero francamente estas preocupaciones de Nirvana no me pegan, no me sirven. Para mí la adolescencia nunca fue pensar que todo era una mierda y que yo era una mierda; fue, en cambio, algo mucho más ambivalente, mucho más profundo y contradictorio que las pelotudeces obvias que anda farfullando Cobain acá. Si pudiera sentirme identificado con el discurso del álbum, seguramente ni me preocuparían todas sus debilidades musicales. De hecho, hay cosas del punk que me encantan y no son mucho más elaboradas o interesantes que éstas. Es solo que muerden y esto no muerde un pomo, porque no sé de qué hablan los tipos estos. Ellos están en su mundo, y yo en el mío tratando de encontrar un laburo para sostenerme, ver como paso una pila de exámenes que no sé si me van a servir para algo y pensar qué hago en este país lleno de pobreza y corrupción. Gracias Cobain por tu ayuda inútil.
Las canciones, como se supone, son todas más o menos parecidas. De hecho, algunas se me confunden; cada vez que escucho On A Plain, me la confundo con el estribillo de Breed; Lithium se me confunde con In Bloom y así hasta que todo termina dándome igual. Mi elección personal como canción favorita seguramente le resultará insólita a la mayoría ¿No? ¿Polly? ¿Y a esa quién la conoce? No me importa, la elegí por ser casi el único momento del álbum en el que la banda demuestra que puede transmitir las cosas con sutileza. No todos los días encontramos canciones sobre una violación tan reposadas; a través de esa lánguida pero incisiva pista acústica, la banda es más intimidante, peligrosa y enfermiza que en los griteríos insulsos del resto del disco. Otro punto alto es, claro está, la celebérrima Smells Like Teen Spirit, que si bien personalmente no me parece ningún temazo siempre que lo escucho comprendo que estoy ante un clásico, desde el inoxidable riff inicial hasta el demoledor "With the lights out / It's less dangerous!" que explota en el estribillo. No me pone la piel de gallina, pero sin dudas es de lo más potente que hay acá. Por su parte, Come As You Are está renegada por los fans por ser demasiado "comercial". Al diablo, es una buena canción, con un riff de esos que quedan para siempre, aunque la versión del Unplugged me gusta mucho más. ¿Será por que el tono de guitarra que usan en casi todo Nevermind es de lo más inexpresivo? Probablemente; maldito sea el productor Butch Vig. También hay que destacar al virulento hard-rocker Breed, que combina de forma magistral un riffeo oscuro y casi aterrador (Sobre todo la parte de "She said, she said") con un estribillo pegadizo y más o menos melódico. Otros dos grandes pesos pesados son In Bloom y Lithium, ambos ubicados en la desproporcionada primera mitad del CD. Los dos me resultan vagamente atractivos, pero se parecen demasiado entre sí; Lithium, con el prototipo de "estrofa suave / estribillo violento" no agrega nada de nada; In Bloom por lo menos tiene un estribillo memorable.
En la segunda mitad está la tortuosa Territorial Pissings, que no es más que un número punk de lo más genérico y predecible que no puede ni atarle los cordones a Breed. Lo que más me gusta de esta segunda camada es Drain You, que a partir del minuto y medio de duración nos ofrece el único momento instrumental verdaderamente SINIESTRO y CREATIVO del disco; una serie de platillazos terroríficos y un martilleo mortífero de los bajos amenazando desde la oscuridad. Excelente, cada vez que llega esa parte me pregunto si no quedó pegado algún pedazo de Pink Floyd o Black Sabbath ahí perdido. La subsiguiente Lounge Act es lo más pop que tiene el disco; un número pegadizo y hasta bailable con una melodía potente que se arruina en pocos segundos cuando Kurt inenta gritarla en vez de cantarla. Por último, destaco el final con Something In The Way, una nueva muestra de refinada sutileza (hay hasta violas!) que, igualmente, se hace demasiado aburrida y robótica para mi gusto. Aunque sigue siendo un clásico, se nota.
La trascendencia de Nevermind no solo es entendible, sino que es innegable. A mí realmente no me interesa glorificarlo mucho porque a) Es directamente responsable por casi toda la mierda de los 90's; b) Estilística y compositivamente tiene pocos relieves para ofrecer, aparte de un puñado de temas clásicos pero no muy impresionantes y c) El "teen-angst" sobre el que se entiende su resonancia me resbala como un pescado crudo en el hielo. Un mojón, sin dudas, pero estoy seguro que los 90's tienen mucha más carne que esto en sus góndolas. De otra forma, no habría mucho que hacer allí.
Fuente:
http://drmusicstudio.cmact.com/
