El último viernes de enero nos regaló a los zaragozanos un tremendo concierto de una de las bandas de heavy/thrash metal más señeras y con más calibre de nuestro (puto) país. Esta banda posee una mezcla de veteranía, al ser liderada por Silver (mítico cantante de la mítica banda Muro, tristemente desaparecida hace 5 años) y juventud, por sus guitarras Pablo y Diego. Tuvimos la suerte de verles con motivo de su Esguince Cervical Tour 2008, un nombre muy apropiado, por cierto. Tuvo lugar en la espantosa, diminuta e incómoda Sala Reset, lugar donde el 70 % de la sala ofrece una pésima visión del escenario.
Este evento era especial, ya que era la primera vez que SilverFist paraba en Zaragoza para tocar. El propio Silver dijo que les "hubiera gustado venir antes, pero hemos tenido unos problemas de los que ahora no vamos a hablar, ahora es momento de disfrutar del METAL!!!" , no se a que problemas se refería, algo con los agentes seguramente. Así las cosas, aprovecharon para presentarnos su segundo y último disco hasta la fecha desde hace un año, Lágrimas de Sangre.
Alrededor de las 23:30 y con algo de retraso aparecieron en escena y empezaron con El Vuelo del Fénix y siguieron con Martir, Lo siento, Miedo (Silver dijo que era su "primer y me temo que último single de este disco, me temo", lo que denota que han debido de tener más problemas de los que yo sabía). Fueron temas que sonaron muy cañeros y potentes, mostrándo una calidad musical muy profesional y echada para adelante. El público (unas 150-200 personas a ojo) se mostró entregado con el thrash de la banda y Silver se mostró muy agradecido entre tema y tema, dando un tratamiento de "hermanos" constantemente.
Siguieron con el tema que titula el disco, Lágrimas de sangre (presentándolo de una manera muy enternecedora: "os deseo que siempre estéis rodeados de vuestra famila, amigos y compañeros, que nunca os veáis solos, que siempre esteís apoyados y que nunca, nunca, lloréis...LAGRIMAS DE SANGREEE"). Este tema suena como un cañón, un trallazo metalero en directo. Es de mis favoritos. Tambíén tocaron temas de su anterior disco, Ave Fénix, como El Predicador, Cielo o Infierno y un tema estandárte de Muro, Telón de Acero. Este tema hizo enloquecer tanto a la gente que los pogos dieron paso a una mini invasión de escenario (el escenario está a casi ras de suelo y una persona subio a pedir que le dejaran gritar en el micro la parte que dice "te has convertido en un dios del metaaaaaaaal"). Tras la euforia Silver pidio calma y presentó la balada Aún creo en ti, del último álbum. No se si lo tenían planeado en el set list o fue una improvisización para calmar al público, pero si que fue una medida muy acertada, ya que rebajó el éxtasis acumulado hasta esas alturas del concierto.
Para encarar la parte final del concierto, tocaron Somos asesinos, ten más valor y el himno que crearon en el primer disco, En llamas, que fue de los más coreados. Para los bises se reservaron mi tema favorito: Tormento, que habla sobre el trauma que sufre un soldado al llegar a casa como un superviviente de una guerra a la que no quería ir, que se vio obligado a ello, y que además de haberla perdido, no es un heroe nacional al no haber muerto. En uno de los versos de la canción, en el disco dice: "Debo sentirme orgulloso de morir por mi nación" , pero Silver improvisó, muy acertado creo, y dijo, "Debo sentirme orgulloso de morir por SU nación". Personalmente, prefiero el cambio, queda más reivindicativo. Antes de acabar, tocaron el cover de la banda alemana Accept que incluyeron como última pista del segundo disco, Balls to the Wall; y como sorpresa, al ver que la gente no se iba aún y pedían otra a coro, nos regalaron un homenaje a Slayer con Raining blood. Me encantó esa despedida.
Como curiosidades, diré que los guitarras nos mostraban canción tras canción unos piques que llegaban al orgasmo auditivo; Silver aguantó muy bien en la voz, notándose las pausas que hacía para llegar a tope al final; el teclista desaparecía de vez en cuando y volvía solo para hacer coros, lo cual demuestra que su papel en el grupo es escaso. Ocurrió un pequeño accidente: Silver resbaló al pisar el botellín de cerveza que algún espectador había dejado en el escenario (otro punto menos para la arquitectura de la Sala Reset) y se fue al suelo redondo. Cuando se levantó, a mitad de estribillo dijo, con tono molesto pero de cachondeo: "¿Quién ha sido el cabrón?" mientras levantaba el maldito botellín con la otra mano que no era la del micro. Al acabar el tema dijo: "Así que ahora dejáis botellines para que me caiga, eh? con tono socarrón y algo bromista. Si le molestó profundamente, lo camufló muy bien. Por cierto, mostró su profesionalidad y tablas en el escenario, ya que ni siquiera dejó de cantar cuando se cayó y lo hizo desde el suelo. Fue una muestra de que la experiencia es un grado y una lección de saber estar.
Para terminar, os pongo un enlace de la página web del grupo con videos del conicerto, de baja calidad pero sirven para dar una muestra de lo que fue.
http://www.silverfistmetal.com/media(sp).php
Nada más, nos vemos pronto.