Los británicos IRON MAIDEN ofrecieron un espléndido directo, como siempre han hecho, en la ciudad de Barcelona y más de 25000 abarrotaron el Palau Sant Jordi para presenciar uno de los espectáculos más apoteósicos del heavy metal mundial.
Alrededor de las 20:00 horas salieron al escenario los primeros teloneros, LAUREN HARRIS, cuya cantante era nada más y nada menos que la hija del bajista de Maiden, Steve Harris. Ofrecieron un espectáculo corto, de unos 30 minutos de duración escasamente, pero en ese tiempo lograron levantar los primeros saltos y las primeras palmas de la noche. El estilo rock británico que practican era muy animoso a esas horas. El público aún estaba entrando en el recinto, pero todos los que estuvieron presenciaron a una prometedora rock star femenina que con el tiempo dará mucho que hablar. El sonido de la banda era bastante bueno, los músicos que acompañan a esta joven son bastante competentes, lo único malo fue que no se enciendieron las pantallas gigantes y si no estabas entre las primeras filas no podías observar con claridad la belleza de esta joven vocalista.
Al marcharse los primeros teloneros salieron a escena, alrededor de las 21:00, los estadounidenses TRIVIUM. Con una puesta en escena aceptable y un sonido rápido y contundente, estos jóvenes thrash metaleros engancharon a todo el mundo con su potencia. El sonido era demoledor y el estilo de thrash de la nueva escuela que ofrecen fue mucho más llamativo que la anterior banda, pese a la entrega de éstos. Las voces de los tres vocalistas, puesto que se van alternando el micro conforme avanza cada canción, sonaban muy brutales, pero sobre todo la de Matt Heafy. Las guitarras de Matt y Corey sonaron muy rápidas y enérgicas, el bajo de Paolo Gregoletto era un ritmo continuo y adictivo y la batería de Travis Smith retumbó por toda la sala. La pega, la misma que la anterior, que a la organización se le olvidó pensar en que el público del recinto hubiera disfrutado más si hubieran encendido las pantallas. De todas formas, Trivium dejó un buen sabor de boca y ganó muchos adeptos con esta actuación de cara al futuro.
Llega el turno de la Doncella.
Tras dos grandes actuaciones actuaciones con dos teloneros entregadísimos, llegó el turno de los cabezas de cartel e indiscutibles protagonistas de la noche: los IRON MAIDEN saltaron al escenario. Con una puntualidad exacta (se nota la buena disciplina inglesa y excelente organización catalana) a las 22:00 horas aparecieron en escena para hacer rugir las gargantes de un pabellón que ya estaba abarrotado hasta los topes.
Empezaron, como es habitual en las giras de presentación de un nuevo álbum, con "Different World", y el público saltó y gritó esta canción nueva como si fuese una de toda la vida. El siguiente tema fue, como no, el segundo del último disco, "These Colours Don't Run", y ya en la parte instrumental de este tema hubo un enorme feeling entre los músicos y el público con unos coros y una entrega por parte de ambos enorme. Ya estaba calentada la noche, todo el mundo quería más y a los propios maiden se les veía con ganas de darlo todo. Continuaron con el tercer tema del último álbum, "Brighter than a thousand suns", que suena en directo con muchísima más fuerza que en estudio. Y a partir de ahí se confirmó lo que todo el mundo sospechaba y lo que se había oído entre los fans que habían buscado el set list en internet: iban a tocar todo el último disco, "A Matter of Life and Death" de principio a fin. Pero a nadie pareció importarle, es un buen disco y la banda está muy orgullosa con él. Esto es presentar un álbum en una gira y lo demás tonterías.
Así pues, sonaron "The Pilgrim" estupenda, un tema hecho para el directo; "The Longest Day", muy pegadizo; "Out of the Shadows", muy bonita balada para un concierto, hizo que el pabellón se llenara de luces de mecheros (y de móviles); "The Reincarnation of the Benjamin Breeg" uno de los temas más coreados por el público, me encantó la versión en directo, mucho más rápida y con más fuerza.
El público estaba disfrutando y la banda también. Bruce Dickinson saltaba y corría por todo el escenario, como siempre ha hecho. Se subía a la plataforma de atrás, animaba al público, hablaba con el público, sigue siendo y será uno de los cantantes que más y mejor cumple en directo, además, su voz está al 100% y no se desgasta en absoluto. Steve Harris sigue en su perfecta línea de siempre, es para muchos el mejor bajista del mundo y cumple como siempre lo ha hecho. Además, encanta verlo cantar todas las canciones.
En cuanto al trío de guitarras, que suena compenetradísimo: Dave Murray sigue con su perfecta técnica y su gran calidad; Adrian Smith estuvo muy inspirado y se le vio con muchísimas ganas, sus punteos tuvieron esa garra y ese toque personal que siempre les ha aportado; Janick Gers estuvo como siempre, a su rollo, animadísimo, tirámdose por el suelo, dando vueltas sobre sí mismo, animando muchísimo al público, girando la guitarra por su espalda, tirándola al aire...además, le dio tiempo a realizar unos solos muy rápidos, como de costumbre en él. Nico McBrian estuvo en la batería tan bien como siempre, aunque se le ve con bastante peso, esta en buena forma y sus bombos llenaron el pabellón. Toda la banda estaba en perfecto estado de forma.
El recital continuó con las últimas canciones del último disco: "For the Greater Good of God", un tema de los más carismáticos y de los que más gustan, por sus cambios de ritmo y pegadizo estribillo; "Lord of Light", que como otros, suena con mejor sonido en directo y "The Legacy", un tema muy largo que en directo se ameniza bastante.
Nada más acabar este último tema, después de que Harris diera el último acorde, sonaron los primeros compases de "Fear of The Dark" y si había alguien dormido se despertó enseguida, pues los más de 25000 espectadoresse entregaron con este gran clásico. Los coros sonaron geniales y a Dickinson casi no le hacía falta cantar, pues todos lo hacían por él. Temazo eterno.
Nada más acabar este, Bruce gritó el típico..."SCREAM FOR ME BARCELONA!!!!!!!" y todos adivinaron que venía el tema que da nombre a la banda y al primer álbum de ésta "Iron Maiden" que suena demoledor en directo. Y fue cuando Eddy apareció, ataviado con unos prismáticos y metido en un enorme tanque al fondo de la trinchera que han montado a modo de decorado para esta gira.
El público, más animado que en toda la noche (que ya lo estaba antes de por sí), enfervoreció con el siguiente clásico, "Two Minutes to Midnight", que volvió a hacer que todos cantásemos el estribillo a voz en grito.
Un clásico siguió a otro y "The Evil thah Men do" sonó para hacer que la fiesta siguiera, como toda la vida a hecho, el gradería estaba enloquecido y la banda entregadísima. Eddy volvió a aparecer, vestido de uniforme militar y con un arma en la mano, pero estuvo al final de la canción.
Como colofón final, para cerrar un apoteósico concierto, tocaron uno de los clásicos de clásicos, "Hallowed Be Thy Name", un temazo en directo que sirvió de broche de oro.
Y la banda se despidió hasta la próxima ocasión. Un lujo y un verdadero placer ver a esta banda, de las más grandes del heavy metal, para muchos la que más. El público salió a la calle con la grata sensación de haber cumplido uno de sus sueños, algunos otra vez, otros, por vez primera.
Si había alguien que dudara de la fuerza que le queda a este grupo, se convenció de que tienen cuerda para muchos años más; y si había alguien desencantado por algo, se olvidó enseguida del tema, porque esa noche, todos nos re-enamoramos de la Doncella de Hierro.