La Brújula Dorada: otra trilogía más...
Y seguramente no será la última. La Brújula Dorada es el primer episodio de la nueva trilogía estrenada estas navidades, otra trilogía especialmente dedicada a los más pequeños pero en este caso esto no es del todo cierto. La Brújula Dorada narra las aventuras de una niña muy especial en un universo paralelo en el que las almas de las personas residen en unos animales que siempre van con ellos llamados Daimonions. Ambos están totalmente interrelacionados de modo que si uno de ellos muere el otro también. La sociedad está regida por una institución llamada El Magisterio que vela por todos, pero en realidad se trata de una dictadura para el control total (curiosamente uno de los personajes del Magisterio está interpretado por Christopher Lee que últimamente aparece en todas las trilogías) que quiere impedir que se descubra la existencia de esos mundos paralelos o, si llegan a descubrirse, apoderarse de ellos.
Como veis el argumento no es nada imaginativo, la historia de una sociedad manipulada por un régimen superior y un héroe que intenta salvar a todos para conseguir la libertad es un tema ya visto en muchas ocasiones y que esta película intenta mostrar pero según mi opinión queda algo superfluo ya que en apenas 105 minutos de metraje se presentan demasiados personajes, algunos de ellos aparecen porqué sí, sin una presentación previa, y otros apenas si salen unos escasos 5 minutos en toda la película.
Siendo sincero os he decir que la película no me ha gustado, excepto Nicole Kidman que está estupenda haga lo que haga, el resto de personajes reales tiene unas interpretaciones que brillan por su mediocridad, incluso el personaje principal de a niña no es nada creíble. De los personajes digitales mejor no comentar nada (la historia del oso es de sobra conocida y no sorprende para nada su desenlace), están ahí y hacen su papel y punto.
En fin, mi recomendación es que para no empacharos tanto estas fiestas os saltéis directamente esta película y veáis otros productos de la cartelera algo menos indigestos. De todas formas si tenéis niños y queréis verla entonces hacedlo pero sin pensar que vais a ver una especie de nueva versión de El Señor de los Anillos tal como la ha intentado vender New Line.
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