El Cine debe verselas con el Arte. Un caso extremo es Dreyer. Se las vé con la teología y la filosofía de la religión. Más resulta esquemático hablar de geberos. Se puede y en ciertos casos es licito. Pero en un western se pueden plantear conflictos político-sociales-, étnicos y religiosos, y en la comedia filosofar sobre el tema de la muerte como el otro ( Fosse en el show debe continuar) y en el otro aspecto obras como las de Ford, Houston , o Wyler.El trhiller puede profundizar en cualquier tema. Pongamos por caso el tema de la culpa, pero no por eso deja de ser un filme de ación. Veamoslo.......Oscar Portela
"LA SENTENCIA" (*)
Tributo a Michael Caine
por Oscar Portela
Uno de los pocos actores en el mundo de la cinematografía que pudo dar replica a Lawrence Olivier en una obra teatral que J.L. Mankiewics llevó a la pantalla ( Sleuth). Decir ahora que Caine es solo un actor con un oficio perfeccionado por su dilatada trayectoria es ignorar que perteneciendo al linaje de los actores "intelectuales" a la manera de Mason o más recientemente de Iron, supera inclusive a aquellos pares (con la excepción de Gilgud) porque su monumental manejo de todas las posibilidades de las técnicas interpretativas - por supuesto que las del teatro inglés, y aquí recordar y homenajear a Bogarde, le permiten convertirse en un camaleón de la pantalla.
De una comedia cinematografica como "Educando a Rita", a una temporada en Brodway estelarizando el "Lear" shakesperiano.
Alguien que puede asumir las facetas más complicadas de la vida interior de un personaje, e introyectarlas y sacarlas sin utilizar más que la fuerza de la expresividad interior más honda que actor alguno pueda poner en movimiento.
Careciendo del histrionismo y la vitalidad de Finney o el registro trágico de un Harris, Caine es aún un actor menospreciado por Hollywood como Terence Stamp. Sin embargo estas son las últimas reliquias de los grandes de la escena que nos legó la segunda mitad del siglo XX.
Solo un Klaus María Brandauer en Alemania o un Gérard Daperdieu en Francia pueden equiparársele en lo que respecta al registro interpretativo. Pero ningún actor de Hollywood - ni siquiera el mejor- , tiene su envergadura de actor: mostrar como lo hace en el filme que nos ocupa estrenado en Argentina como "Siete Asesinatos" - "La Sentencia" o mas Justamente "El enjuiciamiento", a un hombre anciano, torturado por los fantasmas del pasado, sereno y al vez crispado por crisis de pánico, negándose a matar, pero obligado a hacerlo, es encontrar el registro de la perfección interpretativa para un actor.
Entender que la culpa se convierta en pesadilla y que el sino trágico como consecuencia de la ambigüedad moral de una religión que colaboró con el nazismo. Constituyan las articulaciones de la patología del personaje de Caine, nos exime de mayores argumentaciones para afirmar que constituye una de las interpretaciones más logradas realizadas a lo largo de una carrera extraordinaria.
Jewison lo acompaña como el buen artesano que fue siempre. Los de aquellas década del setenta como Rafelson o Pollack, que sin ser maravillas del séptimo arte se extinguen bajo las cenizas de un volcán de efectos especiales que convierten el cine en recipiente del video-games y no en el canon mayor o menor que los hombres de mi edad estábamos dispuestos a disfrutar, son en éste momento verdaderos genios del séptimo arte.
(*) Oscar Portela
