¿Cine para chicos?
Luc Besson, director de El perfecto asesino y Nikita, está rodando un largometraje animado para el público infantil. Arthur y los Minimoys. En su paso por Buenos Aires Clarín lo entrevistó y ésto dijo sobre el cine animado para niños:
SHREK: "Me gustó, pero es para adultos, no para chicos. Mis hijos la vieron dos veces y no entienden la mitad de los chistes".
Buscando a Nemo: "Es genial, pero quiero seguir al hijo, no al padre. Quiero ver a Pinocho, no a Yepetto durante dos horas."
¿Qué pasa con el cine infantil actual? Más allá de la animación que fascina y entretiene a los más chiquitos, ¿para quién son las historias, para quién está escrito el guión? Varias de las últimas películas animadas actuales están repletas de alusiones a temas que sólo un adulto o un adolescente puede entender. Por citar solo una, La verdadera historia de la Caperucita Roja, estrenada hace poco en Buenos Aires: la trama giraba alrededor de el "tráfico ilegal", en este caso de galletitas.
No me voy a poner el traje de defensor de la moral infantil. No es a lo que apunto. Digo, cuando se hace cine para chicos, ¿se piensa en que asimilen la historia, o se contentan con engancharlos con una serie de gags y dejar lo más profundo para sus padres?
Ustedes dirán.
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