Antes de empezar con el análisis de este film decir que cada vez es más difícil sorprender al espectador mediante trucos infográficos y efectos especiales varios. Dicho esto, admitir que 300 es una película que sorprende aunque, bajo mi punto de vista, no lo suficiente. La película tiene un ritmo endiablado, prácticamente desde las primeras escenas se destila acción a raudales, además el procesamiento digital de la imagen hace que realmente parezca una película de época. Eso si, si hay algo que está realmente conseguido es la adaptación del cómic de Frank Miller, casi viñeta por viñeta a fotograma por fotograma, lo que le da ese aspecto tan fantástico a la película (lo mismo que pasó en su día con Sin City).
La violencia en el film es muy alta, por tanto no es recomendable para estómagos sensibles, aunque después de las primeras escenas uno se acostumbra (y la verdad es que la sangre digital se nota mucho).
Si os gustó en su día Sin City, no os perdáis este espectáculo visual que es 300, ya veréis como no os arrepentís.