A riezgo de parecer un viejo choto, diré que la educación actual presenta graves falencias en sus objetivos actitudinales. Traduzco: años atrás (muchos) explicar un tema en una clase no suponía gran desafío para el profesor. El silencio era absoluto, y salvo contados casos en los que intervenía el superhéroe del curso, existía un ambiente propicio para estudiar, o al menos, prestar atención. Por supuesto, el precio de eso era una figura represiva como era la del maestro o el profesor de antaño. ¿Había respeto? Respeto sí, o temor quizás sea la palabra.
El caso es que el docente de hoy tiene que disfrazarse de payaso para entrar a aula. El silencio es algo del pasado, y no es cierto que fue reemplazado por un ambiente dinámico de trabajo (dónde todo el mundo discute, por ejemplo, de filosofía). La calma sepulcral de antaño se reemplazó por un despelote que poco aporta a cultivarnos como persona.
El maestro abandonó el rol de represor, e intentó "hacer entender por las buenas" los valores, en vez de martillarlos. Creo que esto está fracasando tambien.
Me siento el pelele de la Justa del Saber al decir todo esto, pero sería interesante darle un vistazo a lo que pasa hoy en las escuelas, que es finalmente lo que nos pasa como seres humanos. ¿No respetamos si no nos hacen respetar por la fuerza? ¿No buscamos el conocimiento si no nos obligan? ¿No pensamos en la utilidad de las reglas, sino hasta que pagamos las consecuencias (no legales, sino naturales) de no haberlas cumplido?
¿Somos hijos del rigor?