EN LA ALIANZA FRANCESA DE BUENOS AIRES CON EL APOYO DE LA EMBAJADA DE FRANCIA
JAIME TORRES
Después del inolvidable concierto del Magik Malik Orchestra con Jaime Torres en 2006, finalizando una residencia artística en la Alianza Francesa, el encuentro de los artistas seguirá en Paris en septiembre de 2007. El intercambio será concluido con la grabación del disco que saldrá en 2008. Antes de viajar, el gran músico Jaime Torres ofrece un concierto en Buenos Aires.
FECHA: MIERCOLES 29 DE AGOSTO DE 2007
20.30 HS | LAS ENTRADAS SE RETIRAN A PARTIR DE LAS 20 HS | CUPO LIMITADO!
ALIANZA FRANCESA DE BUENOS AIRES | CORDOBA 946 | BUENOS AIRES
INFORMES: Tel: 43 22 00 68 y
www.alianzafrancesa.org.ar
En Jaime Torres se resumen las cualidades de un artista que, fiel a las raíces y valores culturales de su pueblo, conformó una trayectoria creativa que le permitió trascender más allá del ámbito de su país de origen. Nació el 21 de septiembre de 1938, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, al norte de la Argentina, recibió las primeras enseñanzas sobre el charango del ya desaparecido artista boliviano, Mauro Nuñez, quien le construyó sus primeros instrumentos, otros fueron hechos por su padre, don Eduardo Torres, un habilidoso ebanista chuquisaqueño, su niñez, transcurre junto a su madre, doña Pastora Moyano, en la Chimba Chica, Cochabamba, Bolivia.
Es allí donde su espíritu se nutre de las vivencias que irán aflorando en las sucesivas etapas de su vida musical a través del sonido que logra con su charango, especie de guitarra pequeña, de 55 cm. de largo por 17 cm. de ancho, aproximadamente, cuya caja puede ser hecha con el caparazón del armadillo, (quirquincho), o bien de madera, está provisto de cinco cuerdas dobles.
El talento interpretativo de Jaime Torres, le ha demostrado al mundo que el charango es algo más que un instrumento acompañante, en sus manos cobra primera voz.
Torres ha tocado en toda clase de escenarios con idéntico fervor y dignidad, su extensa actuación abarca desde los modestos escenarios del Tantanakuy, en Jujuy (en las calles de los pueblos, al pie de monumentos o bajo centenarios árboles), hasta el prestigioso Teatro Colón de Buenos Aires, pasando por la Filarmónica de Berlín, la Sala Octubre de Leningrado o el Lincoln Center.