Nota de La Nacion de hoy - 17/4/10
Broadway ya no es lo que era
Por Ernesto Schoo
"En 1967, cuando yo estudiaba teatro en Nueva York, había en Broadway 72 producciones nuevas; en 2009 hubo 43, y la mitad fueron reposiciones", escribe David Mamet (1947), el célebre dramaturgo norteamericano, en el Guardian de Manchester, el domingo pasado. Su teoría: el grueso del público neoyorquino, la clase media, se ha apartado del teatro. "Eran los árbitros del teatro norteamericano: la obra puesta en Broadway triunfaba o fracasaba según atrajese o no a la clase media. Este público de Broadway -que apoyó a Eugene O´Neill, Clifford Odets, William Saroyan, Thornton Wilder, Arthur Miller y Tennessee Williams- era educado y mayormente judío; y le gustaba la polémica".
"Ya no más -prosigue la nota de Mamet-. El público de Broadway es hoy mayormente turista, y tan sólo los turistas ricos pueden disfrutar hoy de Nueva York. No participan del intercambio dentro de la comunidad, que origina al público y al dramaturgo". Y hace la afirmación más curiosa: "Ya no hay un off Broadway, y no lo ha habido en los últimos veinte años. Sólo existe Broadway, donde cada vez hay menos teatros. Más del 25 por ciento de las salas off cerraron en los últimos quince años. El valor de la propiedad ha aumentado el alquiler de los teatros, y para que una obra recupere la inversión, debe permanecer en cartel no menos de quince semanas con lleno total. Es decir, debe tener ocupadas diariamente 1200 butacas a un precio promedio de 77 dólares".
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Quien haya pasado alguna vez por Broadway, habrá visto los grandes ómnibus que van desparramando turistas (en su mayoría, habitantes de otras zonas del país, y muchísimas señoras) ávidos de asistir a los espectáculos. "Si se invierten 11 millones de dólares -acota Mamet-, debe atraerse al turista. El turista no va a ver al nuevo director, el nuevo dramaturgo, el nuevo escenógrafo. Va a ver un espectáculo que no provoque ni perturbe, y cuyo valor no sea cuestionado. No tiene la curiosidad del espectador asiduo, sino ganas de entretenerse, como cuando va a un parque de diversiones. Quiere ufanarse de haber visto a la estrella X o al astro Z. El turista va al teatro en Nueva York como yo fui en Londres a ver las joyas de la corona. Ningún londinense adulto va a ver las joyas de la corona, así como ningún neoyorquino adulto va a ver Mamma Mia! , porque le parece cursi y revelador de la condición de turista."
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David Mamet, ganador de un Pulitzer en 1984, por Glengarry Glen Ross, tal vez sea más recordado entre nosotros por Oleanna (1992), que en aquel entonces tuvo una excelente versión en el San Martín.
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